Libro

la Judicatura información sobre los estudios y evaluaciones que aqul se tienen sobre los temas de reordenamiento territorial, mapa judicial, capacitación, recursos físicos, infra– estructura tecnológica, ni ha averiguado o indagado sobre la carga laboral que sopor– tan los despachos judiciales, ni sobre la ne– cesidad de recursos presupuestales, entre otros. La Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, que se preten– de eliminar, cuenta con todas las fuentes de información que se requieran sobre la materia y. por ello mismo, también es de extrañar que los anteriores candidatos a la Presidencia de la República se atrevieron a presentar propuestas o a recoger las de la tantas veces citada Comisión, sin ma– yor conocimiento de causa. Es importante primero conocer a fondo la difícil proble– mática de la justicia en Colombia, antes de emitir conceptos o comprometerse con proyectos, sin el mínimo consenso requeri– do. Se requiere saber con precisión qué es lo necesario para salir adelante. para que los despachos estén al día y para que los jueces puedan cumplir adecuadamente con los términos legales. Un país serio no puede resistir una situación como esta. Asl como desde estas mismas páginas se le expuso al Presidente de la República la imperiosa necesidad de revivir el Ministerio de Justicia como instrumento fundamental de comunicación entre la Rama Judicial y el Ejecutivo y como garante del postulado Constitucional de colaboración armónica entre los poderes públicos, ahora le reite– ramos al Gobierno Nacional que una ver– dadera y real reforma a la administración de justicia debe surgir del seno de la misma Rama, con mlnimos consensos, para atacar de una vez por todas y definitivamente los problemas de congestión judicial, atraso. mora, recursos presupuestales. y para ac– tuar con eficiencia, eficacia y efectividad al servicio del ciudadano. No podemos seguir preocupándonos más por realizar cambios organicistas que en nada benefician al usuario de la administra– ción de justicia. Requerimos con urgencia pensar en verdaderas reformas a la justicia que permitan garantizar a la sociedad co– lombiana una mejor prestación del servicio, mayor acceso. oportunidad y prontitud y que tiendan a proscribir la congestión de nuestros despachos judiciales, la cual viene desde épocas remotas en las que el Liberta– dor Simón 8ollvar regentaba los destinos de nuestra Nación. Ahora, esta Comisión de "ilustres juristas expertos en justicia" ha querido convertir el tema de la Justicia en bandera de cam– paña, razón por la cual invitó a los candida– tos a adoptar el informe y el proyecto por ellos realizado. Se olvidan los honorables eruditos que el tema de la administración de justicia no puede dejarse al fragor de los sentimientos y de las pasiones inútiles, sino que exige el diagnóstico científico de las entidades y dependencias que el propio Constituyente ha creado para ese efecto. La congestión de nuestros despachos judi· dales no se soluciona en la plaza pública, ni es con elocuentes discursos que se garanti– za el acceso a la justicia. La justicia es una función del Estado y un servicio público esencial. no del Gobierno, ni de los partidos. Su autonomía e indepen– dencia resulta de la relación proporcionada que debe existir entre todos los órganos del poder. Dicha función debe desenvolverse en medio de una extrema armonla de fuerzas frente a los restantes poderes del Estado, de modo tal que se garantice su independencia y su autonomla, porque toda extralimita– ción, o cualquier intromisión, hace nugatoria la plenitud hermética de los derechos y ga– rantlas ciudadanos, que no se conciben sino en un constante y moderado equilibrio de poderes, con sus pesos y contrapesos. Por todo lo anterior, quiero desde esta tribuna hacer un sentido llamado al Presi– dente electo, a comprometerse con la ad– ministración de justicia. ¡Pero de verdad!, formulando un completo diagnóstico de los problemas de la Rama Judicial e invitando a las instituciones a generar un gran debate nacional sobre las problemática que atra– viesa y sus soluciones. El Poder Judicial cumple con un rol funda– mental en la construcción de la paz y en la creación de las condiciones necesarias para que exista una convivencia sostenible y una eficaz resolución de las controversias en la sociedad. Del modo como el Estado privilegie el sistema de justicia se puede de- ,, Es a todas luces preocupante que ese catálogo de propuestas obedezca más a percepciones de la Comisión que a estudios juiciosos sobre la verdadera problemática de la justicia. ,, terminar la solidez del sistema democrático. La verdad. el sistema judicial ha mejorado notablemente. extraordinariamente. Hoy tenemos unos palacios frente a las edifi– caciones de atrás. Unas pocilgas, ní más ni menos, eran buena parte de los juzgados de este pals. ¿Y qué decir de los emolumentos de los jueces? Si miramos hacia atrás, dirla– mos que actualmente los magistrados y los jueces son bien remunerados. As! mismo, el presupuesto de la Rama Judicial se ha fortalecido. Pero como los tiempos van an– dando y las complejidades de la vida social siguen siendo más gravosas, los esfuerzos deben concentrarse en la modernización judicial, en la aplicación de las TICS como herramienta fundamental para el derecho, en el proceso virtual y la firma digital, con el propósito de tender hacia lo que podría– mos denominar la administración de justi– cia electrónica. De esa forma se avanzará para que efectivamente podamos decir que es la hora de la justicia. No obstante lo anterior. para finalizar, de– bemos recordar que, fruto de un esfuerzo mancomunado entre el Consejo Superior de la Judicatura, el Ministerio del Interior y de Justicia y el Congreso de la República, han sido aprobadas y se encuentran para sanción presidencial dos importantísimas leyes relacionadas con el arancel judicial y la descongestión de la Justicia, las cuales, sin necesidad de Comisión de Expertos o de oráculos sagrados, tocan los problemas neurálgicos de la Rama Judicial y avanzan en el camino que todos queremos: Una jus– ticia más pronta, cumplida, expedita y cer– cana al ciudadano @

RkJQdWJsaXNoZXIy NzAxMjQz