libro
- TERCER ENCUENTRO - CARTAGENA 2005 hemos hecho entre nosotros, cual es el camino a recorrer para que esa democracia de que hablábamos y que usted dice acaba de señalar sea burlada, que es el punto a donde usted llega y que tal vez es lo esencial de toda esa retrospectiva que hemos hecho, de lo que ha sido el recorrido, de lo que ha sido el camino de la vida durante toda esta época de la historia, que podemos hacer no solo mujeres, sino hombres y mujeres para que realmente se coloque a la mujer en pie de igualdad, cuáles son las políticas a seguir, cuáles son las acciones por utilizar. Actualmente todas las acciones afirmativas para que eso se dé, para que eso se pueda presentar, para que no nos quedemos en el discurso justamente y en el querer, y lleguemos a la realidad; cómo hacer justamente para colocarnos en el mismo punto de partida, para que hombres y mujeres podamos perfectamente caminar al lado uno de otro, sin realmente hacer una especie de discriminación, que yo la noto y siempre la he notado soterrada, una especie de discriminación que no se ve mucho pero que está ahí, una especie de discriminación que se escucha un poco para evitar que se nos tilde de totalitarios en un momento determinado y para evitar que hayan mujeres que nos digan que estamos siendo feministas, que esa es una de las connotaciones que nos dan a veces, para que no podamos hablar. Entonces fíjense, que todo este trabajo que hemos hecho durante el día de hoy, es bien interesante, es un trabajo que sin lugar a duda no va a llevar básicamente a que reflexionemos ya no sobre el pasado, ya no sobre lo que fuimos, ya no sobre como evolucionamos, sino mas bien hacia dónde vamos, cuáles son las iniciativas que nosotras como mujeres que estamos en las Altas Cortes podemos emprender para que efectivamente eso se dé, que legado le podemos dejar a nuestros hijos en términos generales hombres y mujeres, ese estudio hacia el derecho. Y si vamos a ver en nuestra rama judicial, vemos como los tribunales y todo lo que ha implicado la carrera judicial vemos como en los tribunales hay cantidad de mujeres que concursan y pasan los concursos y acceden a la rama judicial, no como antes que accedían gracias a que X o Y persona "me ayudó a, llegar a" sino que accede porque ha estudiado, porque se ha capacitado y porque ha podido participar en el concurso para llegar a los estrados judiciales, para llegar a ser juez. Y entonces vemos a las mujeres en los juzgados, en los tribunales y cada vez más son mujeres las que administran justicia. ¿Oué sucede con la carrera del derecho? Y ese es un análisis que sería interesante hacer, que me parece interesante de lo que ha sido por un lado, la valorización de ciertos oficios y demás porque el hombre ha ingresado a ellos y la desvalorización de otras carreras y demás porque la mujer empezó a participar en esto. Para concluir sencillamente quisiera llamar a la reflexión no solamente de las mujeres que estamos acá, sino de los jueces y juezas en general, sobre aquellas acciones y aquellas posibilidades que podemos emprender desde nuestros despachos, para que sea efect iva la igualdad de hombres y mujeres; para que no se quede en lo que usted sefialó en un comienzo Dr. Beltrán: de la necesidad de que fuera una igualdad real y no formal. Ahí es donde debemos llegar realmente. La magistrada Marina Pulido de Barón, manifestó que se quería unir a la exaltación de la presencia masculina en esta reunión, en el día de hoy, empezando por el doctor Galán, siguiendo con el doctor Volmar y finalizando con el doctor Beltrán. Cada una de esas intervenciones han suscitado en mí diferentes reacciones que van más allá del tema mismo que se está tratando. En primer término abordando el caso de Alba Lucía, veo que llegamos a 90
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