libro
- TERCER ENCUENTRO - CARTAGENA 2005 vernos en un momento dado como en un espejo y a reaccionar y a decir, ¿Será que la justicia se está deshumanizando? En algunas de la intervenciones que decía a mí no me gusta el derecho penal, yo me identificaba con esa intervención, pero no porque sea solamente el derecho penal porque de pronto se pueda pensar que se esté deshumanizando, que nos estemos volviendo por la misma presión de las congestiones en los jueces de plantilla, como muy gráficamente lo decía el doctor Galán. Muchas veces por esa carga que tenemos, no le podemos dedicar a los negocios el suficiente tiempo que amerita que estemos trabajando con el más esencial que es el ser humano, sus derechos, sus intereses. Eso yo pienso que de una u otra manera fue como una especie de alarma del inconsciente, en el momento en que llega y toma conciencia de darle el estado latente y de pronto pues ha sido producto de insatisfacciones de muchas de nuestras labores. Decía el doctor Beltrán, es que estamos en una democracia formal y nuestro papel es volver esa democracia real. Y muchas veces para poder volver esa democracia real , él mismo hablaba como en un momento dado en algo que me pareció muy lógico, se tuvo que presentar y como ha sucedido siempre en las grandes evoluciones de la jurisprudencia, se tiene que presentar la confrontación, el conflicto entre el precedente que hay y la evolución que se quiere introducir, pero que no es fácil y que nosotros como operadores de justicia en un momento dado pensamos y queremos hacer más. Y decimos en una providencia, hubiéramos podido hacer más, pero, estamos frente una realidad de ir rompiendo poco a poco una serie de esquemas que no son tan fáciles de romper. Entonces, ya llegando a la parte que hace la intervención que hace el doctor Volmar, viene y nos plantea ya desde otra óptica, yendo más allá del campo judicial, nos presenta una radiografía desgarradora. Nosotros oímos todos los días, nos informamos con los diferentes medios de comunicación, de la violencia, pero pocas veces tenemos un campo de reflexión, como el que gracias a la labor de la doctora Lucia Arbeláez que con tanto empeño permitió este espacio para que reflexionáramos y nos miráramos en el espejo de nuestra realidad social, encontramos que hay muchas cosas, que al vernos no podemos detenernos a reflexionar y la realidad que nos presenta de la mujer en diferentes situaciones de nuestra geografía a lo largo y ancho, mirándolo de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, los diferentes estratos sociales y evidenciándose en ciertos estratos marginales, es una realidad desgarradora, es una realidad donde uno se pregunta más allá de no solamente como funcionario judicial sino como ciudadano hasta dónde se ha cumplido con la solidaridad como miembro de un país que uno debe tener, hasta dónde cada uno, o uno personalmente ha podido contribuir a aliviar esta situación. Es una inquietud y es una manera de concernir a uno como país, para decir si hay muchos medios de reacción como comentaba la doctora esta mañana, que gracias a esta Red, se pudo intervenir, se pudo salvar a Alba Lucía de 40 años de prisión, 8 días antes de la casación. Si hay solidaridad, pero de pronto podría haber muchísima más solidaridad y de pronto nosotros que estamos en unas condiciones privilegiadas, podríamos no solamente en nuestra jurisprudencia luchar para entronizar nuevas cosas sino también en nuestra vida social, aportar algo más de lo que generalmente, mucho o lo poco que hagamos para tratar de asumir esas situaciones sociales. Entonces, yo pienso que realmente el diagrama que se ve partiendo como lo hizo el doctor Beltrán de atrás hacia delante y de hoy hacia el futuro, vemos que siempre ha sido una situación no fácil que no es solamente un problema nacional , ha sido un problema internacional que en ese problema internacional se lucharon más de 200 años para que se 91
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