libro
- SEXTO ENCUENTRO - SAN ANDRÉS 2008 hijos, criarlos, cuidar al marido y a toda la familia, ocuparse de la casa. De esta manera se fue constituyendo una especie de "contrato sexual", donde cada quién ocupaba el espacio que le era destinado, con el agravante de que aquél que correspondía a las mujeres era sub valorado. Aunque estas referencias las hemos ubicado en la producción filosófica, no obstante ilustra, la concepción que se tuvo de la mujer como ser inferior al hombre, alejada de la cultura y, por consiguiente, sometida a la voluntad del varón, lo que impregnó todo el ámbito social y de producción cultural, entre ellos claro está, el del derecho. Las instituciones jurídicas y políticas reflejaron, entonces, este estado de cosas e incluso, muchas veces, reforzaron las prácticas discriminatorias. Decimos que todo este pensamiento influyó en el legislador para establecer el fundamento jurídico de la familia y para confirmar este acierto basta con que recordemos cómo fue el sistema romano para citar un modelo que nos es tan cercano, porque ¿qué clase de familia trajeron los conquistadores a tierras americanas? la misma que a ellos les llevaron quienes a su vez los conquistaron y ¿quiénes conquistaron a España y a Portugal y a casi todo la Europa conocida en el siglo XV?, los romanos (familia patriarcal). Hemos visto cómo el concepto "género" se comienza a utilizar en las ciencias sociales a 'mediados del siglo pasado, para dar cuenta de las atribuciones socioculturales que se otorgan a mujeres y hombres por el hecho de haber nacido con un determinado sexo biológico. Estas determinaciones, que establecen oportunidades, expectativas y patrones de conducta, construyen un sistema de género no sólo diferenciado sino jerarquizado. El género es además un criterio que ordena las relaciones entre actores y establece una estructura u organización social (en conjunto con otros principios de diferencia y jerarquización: raza, cultura, credo, región, nacionalidad, edad, pertenencia a una generación, etc.). Cada contexto cuenta con un sistema de género específico que incluye una serie de factores que se interrelacionan y condicionan entre sí, sea como sistema de clasificación con categorías lingüísticas y mentales que orientan los sentimientos e impulsos simbólicos, sea como sistema de prácticas sociales, sea como reglas que alientan o sancionan ciertos comportamientos, o bien como sistema de intercambio e interdependencia entre diferentes actores. Trabajar con perspectiva de género implica tomar en cuenta, en forma diferenciada, algunos de los factores del sistema de género, así como las aspiraciones y necesidades específicas de mujeres y hombres. Puede afirmarse que, en la aplicación del enfoque de género durante la segunda mitad del siglo XX, tiene lugar una transición que va desde una polít ica de apoyo a las mujeres, con una perspectiva frecuentemente asistencial, hasta una estrategia que considera a las mujeres como sujetos de derechos y oportunidades en un contexto más amplio que hay que modificar. Según Alda Facio en relación con los procesos de desarrollo, esta transición acabó por reconocerse como el paso de la estrategia de Mujer en el Desarrollo (MED) a la denominada Género en el Desarrollo (GED). 407
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzAxMjQz