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El Juez y el Ciudadano Los hitos de una reforma judicial "En primer lugar, se puede suponer o incluso afirmar que los jueces tienen actualmente un poder muy importante, y por consiguiente es necesario darles una gran independencia. La independencia es pues, un corolario del poder". (Michel Tropper) A propósito de la puesta en escena de otra reforma formal a la justicia, val– dría la pena que hiciéramos algunas reflexiones que les den fundamento a unas posibles transformaciones a los sistemas ju– diciales y a su expresión en los aparatos esta– tales de justicia. Parecerla que el debate sobre el lugar y el papel de la justicia en la organización y fun– cionamiento de los poderes públicos cons– tituidos en el seno del Estado no está aún agotado en expresión de Delaloy. Aún más, el poder de la justicia se ha acrecentado en los países de Occidente y ha venido ocupan– do muchos más espacios en la sociedad, in– cluso la de juzgar a hombre públicos por he– chos vinculados a su actividad política. Ello ha generado, particularmente después de la aparición del constitucionalismo contempo– ráneo, que la actividad judicial se haya ido afirmando como un poder, superando la vie– ¡a tradición de Montesquieu, quien afirmaba que el juez no era más que la boca de la ley; no en vano toda esta corriente de afirma– ción de la justicia ha sido calificada como el "gobierno de los jueces"; pero mucho más que "transferencias" de soberanía a los jue– ces, hoy en dfa asistimos a profundas trans– formaciones en el sistema democrático; en estos nuevos escenarios corresponde al juez jugar un papel básico en la asignación dede– rechos y resolución de los conflictos sociales en el marco del Estado de Derecho. La necesidad de superar el déficit de confiania Sin embargo, las sociedades contemporá– neas, cualquiera sea su nivel de desarrollo, acusan a la vez lo que la magistratura fran– cesa ha denominado un crisis de confianza. Los sistemas de justicia no responden ade– cuadamente a las demandas, en tiempo, en oportunidad, en calidad; hay un distancia– miento entre la estructura de justicia y su capacidad de responder de cara a las trans– formaciones en la familia, la educación, la tecnología, las comunicaciones y lo que se denomina la sociedad de la información. Una crisis de confianza por la ausencia de un clima jurídico y procesal que facilite los negocios, un sistema punitivo que respon– da a la agresiva criminalidad, unos aparatos de justicia que respondan al mayor nivel educativo de la población y que paradójica– mente mantiene excluidos de los servicios de justicia a cerca de 21 millones de ciuda– danos colombianos, según los referentes de los estudios de Naciones Unidas; un déficit que no se escapa a la mediatización de la sociedad, donde se requieren respuestas tempranas y cerca de los ciudadanos; en fin, un sistema de justicia que requiere de un fuerte apalancamiento financiero, y que sea valorado como inversión; esta inversión tiene como impacto principal el de la convi– vencia ciudadana. Una comunicación insuficiente Las decisiones de fondo que diariamente to– man los jueces de la República se acercan a 6.500 e impacta a cerca de 26.000 ciuda– danos; ora se les asignen unos derechos pa– trimoniales, ora se resuelvan unos derechos sucesorales, ora se decida una controversia sobre activos entre socios, ora porque se conceda o se restrinja una libertad, ora por– que se supere un conflicto con el Estado o

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