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- QUINTO ENCUENTRO - SANTA MARTA 2007 discriminación y que la legislación que nos regula contribuya a esta inaudita práctica que fomenta la aparición de nuevas formas de violencia. Una cultura de paz solo tiene posibilidad de consolidarse si la administración de justicia obrando con plena fidelidad a su propia razón de ser, evita el empleo de toda norma y de todo procedimiento que tenga por finalidad o traiga como efecto el rompimiento de principio de igualdad entendiendo como igualdad no solo el derecho a idéntico tratamiento por parte de jueces y tribunales ante situaciones similares, como bien lo expuso en su sentencia siendo oponente la Doctora Clara Inés Vargas Hernández, en la número 1027 de 2002 11 la idéntica oportunidad de ingresar a los estrados judiciales, en consecuencia ya no basta que las personas gocen de iguales derechos en las normas positivas ni que sean juzgadas por los mismos órganos. Ahora se exige además que en la aplicación de la ley, las personas reciban un tratamiento igualitario 11 • Debemos ser conscientes que la igualdad de género es al mismo tiempo una cuestión de derechos humanos y justicia social y desarrollo económico y social. Es una cuestión de derechos humanos porque mientras exista la discriminación por motivos de sexo no puede haber respeto efectivo a los derechos humanos ni una verdadera democracia. Eso significa dar la máxima importancia a la promoción de los derechos legales de la mujer y a la eliminación de todos los tipos de discriminación de facto y de derecho. Es una cuestión de justicia social porque la mejoría de las condiciones de acceso de la mujer al empleo y a la formación , sus condiciones de trabajo y protección social, son factores fundamentales para la eliminación de la pobreza y el aumento de los grados de justicia social. Y es un requisito para el desarrollo económico y social porque la habilitación en plena utilización de las capacidades productivas de las mujeres y su participación en todos los ámbitos de la vida nacional, es una condición para el éxito de una estrategia de desarrollo más sistémica, equilibrada y sustentable. Es por ello que la igualdad de género deja de ser percibida como un asunto de mujeres para considerarse como un objetivo que afecta de manera transversal a todos y cada uno de los ámbitos del desarrollo. Por ello supone que los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de las mujeres y los hombres se consideren, valoren y promuevan de igual manera. Ello significa que mujeres y hombres deban convertirse en iguales sino que sus derechos, responsabilidades y oportunidades no dependan de consideraciones de sexo. Por eso se habla de igualdad, es decir, que mujeres y hombres tengamos las mismas posibilidades en todas las situaciones y en todos los ámbitos de la sociedad, que seamos libres para desarrollar nuestras capacidades personales y para tomar nuestras decisiones. Considero que como todo proceso social, la igualdad de género debe ser el resultado de una evolución y de un cambio que no se logra de la noche a la mañana como tampoco se conquista con la simple expedición de normas legales que reconozcan lo que es suyo y les pertenece, sino que por el contrario este proceso debe ser la consagración normativa, debe venir acompasado con a adopción de una política de estado que la reivindique en su verdadera posición. Para nadie resulta novedoso o discutible que la posición que hoy ocupan las mujeres dentro de nuestra sociedad se ha obtenido a fuerza de dedicación, trabajo, empeño, tesón, constancia que les han exigido superar a los hombres en el campo profesional para ser consideradas como iguales. El ejemplo lo tenemos en la rama judicial que son un ejemplo en todas las competencias. 313

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