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- QUINTO ENCUENTRO - SANTA MARTA 2007 Ordenar que la mitad del género humano este excluida para la profesión médica, la abogacía o el parlamento en el Congreso, no sólo es perjudicial a las mujeres si no a quienes utilizan esos servicios al restringir las ventajas de la competencia y el campo de su elección. Es curioso que las únicas cosas que la ley actual dé la mujer sean las mismas de las que se han mostrado más capaces. Aquellos de que las mujeres están excluidas es precisamente para lo que más sirven puesto que su vocación para el gobierno se ha probado y ha brillado por las poquísimas oportunidades que se han ofrecido. En muchos casos se han distinguido por mostrar las cualidades más opuestas al carácter imaginario que se atribuye a la mujer. Han sobresalido tanto por la firmeza y el vigor de su gobierno como por su inteligencia. Mil! resalta que para ellos las mujeres cuentan con ventajas tales como su capacidad de intuición, la capacidad para no extraviarse detrás de la abstracción, la profundidad de razonamiento y una mayor rapidez de comprensión. Bueno, John Stuart Mill que dice usted sobre la supuesta inhabilidad de las mujeres para desarrollar diferentes profesiones u oficios dado que le indican características tales como su emotividad, la fuerza, el nerviosismo, su poca capacidad de razonamiento frío, hay quienes las califican como sujetos próximos a la locura. Podría decirse que John Stuart Mill no profundiza mucho frente a este punto quizás por lo poco razonable del juicio, indica entonces lo siguiente: Respecto al argumento sobre la susceptibilidad nerviosa que según la opinión generalizada hace de la mujer incapaz para cualquier tarea que no sea doméstica, estas deficiencias son exceso de energía nerviosa que no pueden dirigirse a un objetivo determinado, así mismo una mujer educada para ganarse la vida trabajando no muestra ningún síntoma como desmayos o ataques de ansiedad, además porque los hombres de temperamento nervioso si ·son aptos para ejercer las ocupaciones que ejercen las demás dice él, no veo razón para dudar que la mujer haría todas las actividades que adelantan los hombres perfectamente si su educación tendiera a corregirse de su temperamento en vez de agravarlas. Hoy le preguntamos, surgen diferentes corrientes ventajas de la mujer no trabaje fuera del hogar entre ellas, que cuando una mujer trabaja su jornada se duplica pues al llegar del trabajo debe seguir asumiendo los roles domésticos. John Stuart Mil! señalaría que su concepto está referido a su época y respondería en los siguien tes términos: en un estado de cosas justas no considero que la mujer contribuya a los ingresos familiares con su trabajo, esto podría permitir que el marido abuse aun más del poder obligándola a trabajar y abandonando el sostenimiento de la mujer. Bueno John Stuart Mil! lo indicado, ¿pero no considera injusto que la mujer sacrifique su vocación y capacidad profesional solo para evitar que el marido o compañero abuse de ellos no es necesario buscar otras salidas? No sabemos si John Stuart Mili reflexionó sobre este punto. Sin embargo, manifiesta en su ensayo: es esencial para la dignidad de la mujer que tenga la capacidad de ganar dinero y esto en su época es una ruptura muy importante, nada debe impedir que las mujeres dotadas de facultades adaptadas a otras ocupaciones que obedezca su ocasión, a pesar del matrimonio tomando las medidas oportunas para sugerir cualquier ineficiencia en el cumplimiento de sus funciones de hogar. Las mujeres son aptas para la elección esto se debe presumir en la medida en que se les permite escoger al hombre que las gobernará durante el resto de su vida, no hay porque impedir que la mujer participe en el sufragio, en esa época la mujer era todo de movimientos de sufragistas, que 234

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