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- CUARTO ENCUENTRO - MEDELLÍN 2006 descuidarse sin tener en cuenta que su desarrollo en el género femenino permitiría lograr más rápida y eficazmente las metas de equidad. Podría destacarse por ejemplo, cómo el Profesor Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz, el Banquero de los Pobres, fue tildado de destructor de la cultura y de la religión musulmana, por elevar la condición de la mujer a cabeza responsable de la economía de los hogares, mientras que en Colombia apenas se inicia la mirada sobre la Banca de los Pobres con perspectivas de lentitud y obstáculos, mientras no se produzcan profundas reformas en el sistema bancario tales como lo relativo a los porcentajes en el patrimonio técnico (9%), estamento que produce mucha riqueza, algo de filantropía y poco de compromiso social. Indudablemente debemos afrontar nuestra responsabilidad en las decisiones jurisdiccionales en lo relacionado con los problemas de género pues no podemos desconocer que el poder judicial influye de manera positiva y actual en la consecución de metas de igualdad y está en la obligación de aportar, cuando ello sea posible, como lo dije en otra oportunidad, las orientaciones jurídicas y filosóficas que contribuyan a que la equidad sea un hecho, como nos lo recordó el año pasado en su muy brillante intervención el Doctor Herman Galán, hoy ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia. La activa discusión de estos dos días despierta la necesidad de que en las sentencia se avoque la perspectiva de género y así por ejemplo en el fenómeno del desplazamiento erradicar el perverso argumento de la migración por cobardía y sesgadamente olvidar que las familias agredidas por los actores del conflicto armado, se desintegran y terminan lideradas con valor por mujeres y madres cabezas de familia que mal pueden ser calificadas de cobardes cuando además el país ha perdido por lo menos dos generaciones de hombres por la violencia de grupos ilegales y el narcotráfico. Trátese de ratio decidendi o de obirer dicta, contribuciones de las Cortes en líneas garantistas y de equidad son decisivos aportes jurídicos que aproximan a Colombia al logro de algunas metas del milenio a cumplirse en el 2015, por cuanto la eliminación de toda forma de discriminación contra las mujeres y las niñas facilita la reducción de la desigualdad y de la pobreza pero sobretodo da fuertes cimientos a la sentida necesidad de la inclusión social, cultural y política de este grupo históricamente discriminado, aún hoy en los más altos grados de exclusión en las formas de protección. John Stuart Mill hace 150 años (La esclavitud femenina) afirmó que "La desigualdad es una excepción única que rompe la armonía de las leyes y de las costumbres modernas". Hoy, siglo y medio después, ante la culminación de este encuentro nos atrevemos a aseverar que las "Reflexiones desde la Judicatura en torno a la violencia en contra de las mujeres y las niñas" han contribuido de alguna manera a restituir la armonía de las leyes y a continuar con mayor seguridad y mejores conocimientos el camino que conduce a la esquiva meta de la equidad de género. Se ha planteado así un esbozo de agenda sobre violencia de género y el compromiso jurídico que encierra el marco de referencia formulado. Gracias a la desvelada y eficaz labor de Lucía, líder sin cuya presencia en la vida de las Altas Cortes se dificultaría este tipo de encuentros con perspectiva de género, el cuarto de los cuales se clausura en este momento con la invitación a cumplir una nueva cita el próximo año. 194

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