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- CUARTO ENCUENTRO - MEDELLÍN 2006 9. Palabras de clausura. Magistrada del Consejo de Estado, María Inés Ortíz Barbosa. Las Magistradas de Altas Cortes de Colombia agradecemos el importante aporte de conferencistas, panelistas, moderadores y participantes en esta Jornada de reflexión, así como a su patrocinadora, la Escuela Judicial "Rodrigo Lara Bonilla", a su Directora Doctora Gladys Virginia Guevara Puentes y a sus colaboradores, asesores y técnicos. Reconocemos especialmente la colaboración de la USAID y del Fondo de Población de Naciones Unidas y del Consejo Superior de la Judicatura incluida su Secciona! de Antioquia por su presencia y actividad que estimula la discusión de la problemática de género en la Rama Judicial. Alrededor de esta mesa, al cumplir nuestra cita anual para formular políticas y agendas sobre el tema, hemos compartido experiencias las tres Ramas del Poder P6blico con la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo y la valiosa colaboración de nuestros compañeros Magistrados. Diego Palacios representante del Fondo de Población de Naciones Unidas nos expresó solídaridad al manifestar que acompaña el proceso de avance de todo tipo en el sector justicia de Colombia particularmente en cuanto al mejoramiento de equidad de género y la defensa de los derechos humanos. Ronald Glass dio un toque de amor al tema y de compromiso de la Embajada y pueblo norteamericanos con programas de apoyo y metas a mediano plazo. El temario objeto de análisis de nuevo pone de presente la existencia de lenguaje, actitudes, costumbres y situaciones de discriminación agravadas con factores de fuerza ilegítima contra mujeres y niñas. Cuando se iniciaron las reuniones de Magistradas de Altas Corporaciones para discurrir acerca de estos temas, la presencia masculina se limitó al tradicional saludo protocolario. Ahora la intervención de los Magistrados asegura profunda seriedad y continuidad de las políticas de género en el sector judicial, las cuales apuntan a metas de equidad tanto para hombres como para mujeres dentro de una verdadera perspectiva de género. Las reflexiones, presentadas con profundidad y acierto, no pueden menos que conducirnos a examinar los retos y compromisos que enfrentamos como integrantes de la Rama Judicial. Es así como las expectativas de los administrados de la justicia nos permiten visualizar e identificar los problemas de género, como en esta mesa se ha hecho, en especial frente a la discriminación de grupos vulnerables, al desconocimiento de la diversidad (de géneros, estratos, étnica, por edad y roles) y a otras situaciones como la pobreza para concluir que en tales discusiones no puede existir aislamiento de género, exclusión de temas ni elusión de responsabilidades. Vale la pena decir que el poder judicial no puede ser ajeno a las realidades de un país en el cual las mujeres representan el 51.4% de la población (Censo 2005), sin que en tan alto porcentaje se hayan dado condiciones necesarias para lograr la igualdad y menos aún la autonomía cultural, ideológica y económica de la mujer. Este último factor tiende a 193

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