libro
tomó medidas mas fuertes para evitar el hurto, o porqué andaba por esa zona a esas horas, o si antes le habían hurtado, o si él mismo propició el hurto; etc, . . ., por el contrario, a la persona que denuncia violencia al interior de la familia se le pregunta, qué hizo para causar el enojo de la pareja; porqué no le atendió rápido; porqué no le complace¡ porqué no se reconcilia entre las sabanas, ... y a quien denuncia violencia sexual, enseguida se le remira e indaga sobre la forma como va vestida, como camina¡ todavía se le indaga bajo sospecha por su vida sexual anterior; si se resistió suficiente o si lo disfrutó¡ se aseguran de preguntar si lo provocó o se lo buscó¡ inclusive cuando se denuncia violencia sexual por parte del marido, se atreven muchos funcionarios judiciales a comentar que la conducta es parte del debito conyugal ... etc. la justicia constituye entonces un escenario, en el cual los distintos actores en él vinculados, tienen un libreto que han de interpretar y aplicar desde su conocimiento y competencias, pero además, desde sus creencias, sus miedos y prejuicios, desde su propia historia¡ desde la claridad que sobre el sujeto y sus derechos han apropiado y desde el reconocimiento de la necesidad de garantizar a cada cual unas mínimas condiciones para que la justicia sea real y efectiva. A las personas que se atreven a denunciar las violencias de género (1 de cada 20) no se les escucha, no se les cree; mucho menos si es mujer, si es joven y además es bonita¡ elementos que al parecer son valorados en contra de la víctima, para señalarla o sospechar de su culpabilidad en los hechos, buscando generalmente minimizar el hecho mismo y su impacto y justificar la conducta del agresor (con una sorprendente y frecuente solidaridad con él). Se cree por ejemplo, todavía, que si no hay penetración en la violencia sexual, no es grave, se dice a quien denuncia, que todo está bien, que no ha pasado nada, desconociendo de un solo golpe la ley y que está probado que los abusos crónicos, es decir recurrentes y a lo largo del tiempo, vulneran de manera grave la autoestima, el desarrollo psicosexual y la salud de quien los sufre¡ que es más lesiva una violencia o abuso por parte de un familiar o conocido, por parte de alguien con quien se tiene un vinculo afectivo, que el abuso o violencia por parte de un desconocido, porque en el primer caso el daño está referido además, a la ruptura, de algo que no se ve pero que es real, y que llaman los psiquiatras, el objeto anaclítico o sujeto de apoyo y soporte, de referencia y vinculo de confianza, en el proceso de construir la identidad y la autoestima. las violencias de género, las violencias contra las mujeres y las niñas, causan daños reales para la vida y la salud de quienes las sufren, pero si no dejan huellas de sangre, se tornan generalmente invisibles, si no las conocemos. Tenemos serios problemas en lo relacionado por ejemplo con la prueba judicial de la violencia sicológica, o del abuso sexual (sin violencia, sin penetración).
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