libro

- CUARTO ENCUENTRO - MEDELLÍN 2006 Por lo anterior, en este punto se considera que la obtención del objetivo se facilita mediante el establecimiento de patrones educativos y culturales, función que corresponde tanto al Estado como a la sociedad y de paso se avanza en la consecución de otra meta del milenio como es la de reducir la tasa de mortalidad materna e infantil en dos terceras partes. Para ello es esencial toda actividad tendiente a disminuir las notables distancias existentes en materia de acceso y calidad de la educación incluida la tendencia a diferenciar ésta última entre áreas urbanas y rurales, entre grupos socioeconómicos y entre etnias. La meta de combatir el SIDA, el paludismo y otras enfermedades gra ves no es sino la implementación de las políticas que den efectividad a los derechos humanos, entre ellos los de la vida, la salud y la protección social, por lo cual deberían definirse metas complementarias que tengan que ver con éste último aspecto ante la grave situación de desempleo y de deficiencia o total carencia de redes de protección social, para incorporar al objetivo aspectos tales como la salud de la población en general y las condiciones de vida de los adultos mayores, sin dejar de lado la perspectiva de género. Por ejemplo los medios de comunicación permanentemente informan cómo el SIDA que en principio se tuvo como una enfermedad de homosexuales, se extendió a los varones en general y ahora se dice que en Colombia se ha "feminizado" con la trágica consecuencia de hacer a los niños víctimas de él. Se indica que de cada 3 hombres una mujer está infectada (Fondo de Población de las Naciones Unidas de Bogotá) y que al comenzar la epidemia en los años 80 la relación era de 20 hombres a 1 en mujeres. La Directora del Fondo para Colombia señala que en la Costa Atlántica la proporción hoy se acerca al 1 a 1. En cuanto al paludismo Portafolio de 5 de mayo del 2005 asegura que mata a un millón de personas cada año en el mundo, que en América Latina ocurre el 1 % de las muertes por esta causa y que la transmisión de la enfermedad se da en los 9 países que comparteh la selva amazónica y en 8 Estados de América Central y el Caribe según el informe mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF. Así mismo se asegura que los desplazamientos de población, drama humano que afecta tanto a hombres como a mujeres, provoca epidemias aisladas pero no se especifica la tasa de la población femenina e infantil afectada. Si Colombia no atiende con urgencia a la extensión y mejoramiento de la protección social, la lucha contra las enfermedades graves será en vano. Se destaca que el Congreso aprobó en la última legislatura un proyecto de ley4 2 mediante el cual pretende poner fin al abuso de las EPS que obligan a quienes padecen enfermedades catastróficas a presentar mensualmente tutelas para ser atendidos, especialmente en el suministro de medicamentos. Desafortunadamente siguen desprotegidos quienes sufren de presión arterial alta, problemas coronarios y otros similares que obligan al permanente consumo de medicamentos formulados para tener un nivel sostenible de vida, que se ven afectados por la anotada situación pero que no han sido protegidos por esta ley y en consecuencia deberán continuar con la interposición de tutelas, pese a que tales dolencias incluso no representan costos tan elevados como las que ahora protege específicamente la ley, pero que corresponden al aporte obligatorio del usuario. No cabe duda de que la desnutrición y el hambre constituyen caldo de cultivo para el desarrollo de todo tipo de enfermedades y es por ello que el 23% de las mujeres suramericanas 42 Proyecto de Ley del Senado No. 205/ 05 que se encuentra para sanción presidencial. 164

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