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Prólogo Sr. Diego Palacios Jaramillo Representante UNFPA Fondo de Población de las Naciones Unidas En el intento por estructurar un marco de referencia, de las memorias sobre el proceso adelantado durante los últimos 7 años, inicialmente por las magistradas de las Altas Cortes y paulatinamente en asocio con magistrados varones, la invitación es a revisar algunos conceptos e interrelaciones sobre el género, los derechos humanos y la violencia de género, como insumo a las reflexiones que nos convocan, sobre el papel de la justicia en torno a la violencia contra las mujeres y las niñas y la aplicación del principio de igualdad. Inicialmente se nos plantean algunos interrogantes: Oué significa el enfoque de género?, Para qué resulta útil este tipo de aproximación conceptual?, Porqué el tema de género en la judicatura? Preguntas todas axiomáticas en la tarea de hacer justicia y cuyas respuestas parten de reconocer cómo la subjetividad del operador u operadora de justicia, del prestador o prestadora de servicios, está atravesada por su historia personal, familiar y social, y por la cultura¡ y cómo esta historia y esta cultura reproducen muchas veces sin darnos cuenta, actitudes y prácticas personales e institucionales que vulneran derechos fundamentales de las personas que acuden a demandar los servicios que prestamos. Inicialmente es necesario precisar, que el enfoque o perspectiva de género, ya no es más un asunto exclusivo de mujeres, en estos últimos años, hemos entendido con mayor claridad que hablar de género hace referencia tanto a hombres como a mujeres, veamos. La perspectiva de género constituye una categoría de análisis que permite hacer evidentes las diferencias sociales, biológicas, psicológicas y ambientales en las relaciones de poder entre las personas, según el sexo, la edad, la etnia, el estrato socioeconómico y el rol que desempeñan en la familia y en le grupo social. La perspectiva de género plantea en los procesos y proyectos sociales la necesidad de generar estrategias, acciones y mecanismos equitativos orientados al logro de la igualdad. Es importante revisar el punto porque aunque parece obvio, no lo es. Resulta fundamental partir de reconocer que efectivamente existen diferencias entre hombres y mujeres, adultos, niñas y niños¡ diferencias que se han convertido históricamente en desventajas y que se hacen evidentes en las relaciones de poder 1 • 1 Las relaciones de poder han sido descritas desde dos dimensiones (Bariteau 2003): 1) ideológica: lo masculino y lo femenino como construcción social, histórica y cultural: expectativas y normas de conducta para ser hombre y para ser mujer. 2) material: describe la forma como se accede a los recursos y cómo se distribuyen: quién toma las decisiones, quién tiene y ejerce el poder.
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