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- CUARTO ENCUENTRO - MEDELLÍN 2006 Parecería entendible que, en un mundo regido por formas generalizadas de violencia, las personas recurran a veces a ella en la búsqueda para solucionar los conflictos interindividuales. Comprensible, afortunadamente, entendiendo por qué se produce la violencia pueden establecerse las condiciones para que deje de producirse. Excusable no, y necesariamente requiere de esfuerzos para acabarla o reducir su impacto. Lo que revelan las estadísticas de violencia ejercida sobre las mujeres es precisamente que continua el problema y debe acudirse a soluciones de fondo que lo acabe o aminore, eso sí, cada vez en mayor medida, el sistema de control social no excusa éste tipo de comportamiento. De tal suerte que estas reflexiones son importantes, porque magistrados y magistradas, jueces y juezas tienen un papel muy decisivo para lograr que las transformaciones del ordenamiento jurídico se traduzcan en un cambio cultural que evite que de hecho se mantengan las prácticas discriminatorias y de violencia en contra de mujeres y niñas y que luego estas queden en el olvido, sin comprensión y a veces sin la sanción adecuada las diferentes formas de violencia contra las mujeres y las niñas. De ahí que era importante acometer temas como "Derechos humanos, género y violencia", examinar qué se estaba haciendo desde los diversos poderes del Estado, sus órganos de control y alguna miradas de investigadoras en la materia, para que de sus buenas prácticas, recoger las experiencias para aplicarlas a la práctica judicial, y que quede evidencia del manejo de situaciones como la revictimización de las mujeres y niñas con ocasión de la investigación penal; el marco de referencia que debe tomarse frente al desplazamiento forzado y el conflicto armado, examinar cómo se puede brindar protección a niñas menores indígenas; en qué casos no existe el delito de aborto, para que de allí se nutra de elementos a la práctica judicial, especialmente con el trabajo pedagógico que hace la Sala Administrativa de Consejo Superior de la Judicatura, a través de su Escuela Judicial "Rodrigo Lara Bonilla" y que luego será referente de capacitación y formación para todos los servidores y servidoras judiciales. Es indispensable contribuir a eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer, lo cual debe surgir con los aportes desde el ejercicio de la jurisdicción, como desde diferentes programas que se establezcan en la rama judicial, en trabajo armónico con los otros poderes del Estado, sus órganos de control, así como con otras entidades interesadas en el tema, con lo cual se atenderían los compromisos internacionales y se contribuiría a enriquecer una política de Estado en justicia de género. 137

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