libro

- TERCER ENCUENTRO - CARTAGENA 2005 Frente al esquema del sistema electoral igualmente se presentan esas connotaciones en donde también el dominio por la forma en que se configuran las listas para las elecciones correspondientes podrían también tener un resultado adverso a esa presencia de la mujer. Pero a eso se le agregan otros factores sociológicos como el tema familiar que se ha hablado aquí con suficiente solidez y de cómo la praxipolítica riñe en muchos casos en la forma en que países como el nuestro adelantan esta actividad, entre la concepción del ejercicio político fren t e a la familia y la posibilidad de acceder con una presencia mucho más permanente en esa actividad pública. Igualmente el tema de la seguridad en donde esa práctica convencional del ejercicio de lo político determina como resultado y presupuesto además de un eventual éxito el hecho de la conexión vinculante del candidato con sus electores, lo cual en el caso de la idiosincrasia de un país como el nuestro hace a veces aparecer por la misma forma perversa en que hemos deteriorado el concepto, que la presencia de la mujer en ese tipo de act ividades puede ser contraproducente, y nos duele, mal vista, nociva, lo cual indiscu t iblemente genera un factor de redención sin perjuicio de que haya otro tipo de formaciones que podrían poner a pensar de una forma distinta pero que no termina por superar la dificultad que ello genera. En Colombia, por ejemplo, uno ve con mucha faci lidad, como algunos de los llamados varones electorales cuando han tenido como en casos muy conocidos dificultades de índole plenario, de índole ético etc. sorpresivamente hacen un cambio sobre el cual no hemos detenido a estudiar de forma profunda y su compañera aparece excluida fácilmente en el mismo cargo que ellos tenían, el problema, son casos evidentes, casos notorios, pero pienso que eso no desvirtúa el otro problema de la falta de presencia de la mujer claro aquí se daban algunas estadísticas hace un rato de que esa presencia en el ámbi to político en América Latina es reducidísimo y eso es muy notorio hace tres años, cuatro años. En Colombia la presencia de la mu jer en las corporaciones públicas no sé si alguien tenga una estadística más actualizada, Colombia no llegaba al 7% y entonces pero son todas esas conciliaciones, la conciliación profesional de la mujer, su preparación frente al tema, enunciaba aquí también algún planteamiento en ese orden con algunos requisitos que les exigen para esos efectos e inclusive hay un factor ideológico que tiene también una notoria incidencia, según estudios que he observado sobre ese particular, en donde como las tendencias ideológicas de derecha más conservadores seguramente en términos universales propende políticamente por una mujer más hacia el concepto interior de la familia, habla algún autor de la mujer cuidadosa. Las tendencias políticas de izquierda propugnan ideológicamente por una mujer mas trabajadora, mas participante y eso genera también choque y una serie de cont radicciones en los esquemas electorales y en la conformación de los partidos, También se traduce el punto en relación como los mecanismos de verificación de la conducta de que quien ejerce la actividad política, allá cuando ingresa ella y cuando ha accedido a un cargo de misión popular, punto que estando también el fallo, y ante la Corte Constitucional sobre el caso que ya se ha comentado aquí, el tema de la ley reguladora de la conformación de aquellos casos en donde hay necesidad de listas en donde se interpretó que la excepción a que se refiere o se alude a los cargos de elección solo debía entenderse a los cargos de elección popular, claro porque posiblemente podríamos pensar que si existiese una ley de 119

RkJQdWJsaXNoZXIy NzAxMjQz