"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional

335 Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional CONTENIDO sabiduría y picardía, y su risa desparpajada, que siempre estaba segui- da de finísimos apuntes y emotivas anécdotas, terminaba por aligerar la carga de nuestra tensión y de paso recordarnos que los momentos más críticos también pueden impregnarse de buen humor. Recuerdo que una vez me regaló uno de sus libros y se sorprendió gratamente cuando le llamé para comentarlo con detalles, confesándome entre carcajadas que era la primera vez que alguien lo llamaba para comen- tar su trabajo literario. Recuerdo también que cuando se confirmó que éramos nosotros quie- nes debíamos resolver la controversia de la Ruta del Sol, el doctor Arango se puso feliz, porque decidir sobre ese asunto para él resul- taba un reto inmenso. Luego supimos que este sería su último encar- go profesional, el cual no logró terminar porque a su puerta llegó la inexorable muerte. Le faltaron unos meses para acompañarnos en el laudo, así como alguna vez le habían faltado menos de cien votos para convertirse en senador. Su esposa, de manera jocosa, sobre este último hecho, dijo que no había llegado al Senado por aparecer en un afiche sin corbata, con un saco deportivo y una sonrisa poco natural. Fue así como en 2018, a pocos meses de tener que proferir nuestro veredicto, su salud lo llevó a la clínica. Lo visité varias veces, algu- nas de ellas en la unidad de cuidados intensivos, y en cada encuentro reafirmé la admiración y el cariño que sentía por él. A pesar de la situación, yo siempre salía riéndome por un apunte, un comentario, un chiste o una sátira. Un día tuve que ir a la clínica a cumplir el duro cometido de pedirle que me firmara una autorización para retirar los dineros del tribunal, y no me acuerdo con qué frase me salió, alusiva a la necesidad de la diligencia notarial-hospitalaria por su posible retiro definitivo de este mundo, que me dejó entre impávida y muerta de la risa. Su partida dejó un vacío inmenso. Perdí a mi nuevo pero muy querido amigo y a un referente que no solo me enseñó de derecho, de historia y de literatura, sino también de la vida. Cuando dudé en asistir a la misa que su familia ofreció en Bogotá para despedirlo, porque sentía que no la conocía lo suficiente como para transmitirles en toda su extensión mi real sentido pésame, finalmente tomé la decisión de ir,

RkJQdWJsaXNoZXIy NzAxMjQz