"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional

329 Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional CONTENIDO dignidad de la Corte y siempre terminaban en impedimentos o recu- saciones. Las providencias, en su criterio, no sólo debían ser concisas, sino también fáciles de leer. A su llegada a la Corte conoció a Carlos Gaviria Díaz, y no pasó mu- cho tiempo para que forjaran una buena amistad que se prolongó has- ta la muerte de Carlos en 2015. Fueron muchos los almuerzos largos en los que, luego de varias copas de vino, Carlos, quien tenía una magnífica voz y un repertorio amplísimo de tangos, ante la insistencia de mi papá, se veía obligado a cantar Cuartito Azul. Esas mismas ter- tulias se repitieron varias veces en nuestra finca de La Tebaida, en la que Carlos decía encontrarse muy a gusto por las bondades del clima, pues, según él, allí no hacía ni frío ni calor. Antes de su retiro de la Corte, Carlos le escribió este soneto: Rancio abolengo el de este magistrado que del Quindío fue la admiración. Era ecuánime, recto y bonachón, bien actuara en la Corte o el estrado. Tras de un ceño fruncido, estilo Rambo, que a la vez producía horror y espanto había un alma noble cuyo encanto era genuina antítesis del “Zambo” Llegado hasta el umbral del paraíso le preguntó San Pedro cuanto quiso; buscó su nombre y no lo halló en la lista. Y al indagarle en tono inquisidor: dígame pues quien era usted doctor, dice Jorge: “un liberal militarista”. Los escasos tiempos libres que le dejaba la magistratura los dedicaba a la lectura y al estudio del Quijote . De esa afición por la obra de Cer- vantes nació la idea de escribir Las palabras maravillosas del Quijote, un libro que, a modo de diccionario, buscaba despertar la curiosidad

RkJQdWJsaXNoZXIy NzAxMjQz