"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional

322 ‘In memoriam’ Jorge Arango Mejía CONTENIDO Vida universitaria Apenas se graduó del colegio viajó a Bogotá, prestó durante un año el servicio militar en el batallón Miguel Antonio Caro y luego ingresó al Externado de Colombia, en ese entonces dirigido por el doctor Ricar- do Hinestrosa. También en la universidad tuvo un desempeño ejem- plar, lo que le significó tener durante toda la carrera matrícula de ho- nor y posteriormente ser eximido del pago de los derechos de grado. Durante toda su carrera convivió en Bogotá con su hermano Fabio, un par de años mayor que él, que estudiaba Medicina Veterinaria en la Universidad Nacional. Como los recursos eran apenas los justos para subsistir en Bogotá, debía medir los gastos y ahorrar en todo lo que pudiera. Prueba de ello es el Código Civil que compró al entrar a la Universidad en 1956, libro que conservo con especial cariño. Se trata de una edición de Editorial Temis del año 1955, a la que le faltaban los artículos 198 al 233. Asumo que cuando compró el libro no se percató de la ausencia de las páginas. Lo único cierto es que como no había dinero para comprar otro código, ni a quién hacerle el reclamo, él mismo transcribió los artículos en hojas de papel recortadas a la medida y los pegó en el libro. Este remiendo da cuenta de la disciplina y el rigor que siempre lo caracterizaron. Estando en primer año conoció a María Lucía Isaza Londoño en Ar- menia, en una fiesta de estudiantes a la que ella, que vivía en Maniza- les, había asistido por invitación de una prima. Ese primer encuentro fue el inicio de un noviazgo que culminó en 1962 con su matrimonio. La distancia no impidió que se consolidara el noviazgo, que mi papá se encargó de fortalecer con cartas y chocolates que llegaban per- manentemente a Manizales. El responsable de que el suministro de chocolates no se detuviera era don Juan Mejía Villegas, tío de mi papá, que vivía en Manizales y apoyaba incondicionalmente la noble causa. Su dedicación al estudio del derecho no lo apartó nunca del amor por la política, ni de la defensa de la democracia y las causas justas, que siempre estuvieron dentro de sus prioridades. Prueba de ello es este otro recuerdo de la vida universitaria: su participación en las protestas

RkJQdWJsaXNoZXIy NzAxMjQz