"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional

279 Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional CONTENIDO Cuando terminó su periodo en la Corte el mal de Parkinson avanzó rápidamente, afectando su motricidad. A pesar de que su mente se mantenía intacta, la enfermedad le arreba- tó su elocuencia. En un corto periodo perdió el 70 % de su capacidad motriz. Los medicamentos no ofrecían una solución efectiva. La situación parecía crítica hasta que un amigo cercano, el ex minis- tro Hugo Escobar Sierra, le recomendó que se sometiera a un tra- tamiento experimental en el Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren), en Cuba. En abril de 2003, Alejandro decidió so- meterse a una operación extremadamente riesgosa y dolorosa. Tras la operación, pasó varias semanas en recuperación con medicamentos y masajes, con la esperanza de que su situación mejorara. En pleno proceso de recuperación de una segunda cirugía, se enteró de que el entonces candidato a la Alcaldía de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, lo había elegido para encabezar una lista al Concejo de Bo- gotá. Al principio, se sintió incómodo por no haber sido consultado previamente, pero luego aceptó la propuesta, convencido de que toda- vía podía aportar a la ciudad que tanto le había dado, a pesar de sus limitaciones motrices. Desafió los prejuicios de algunos compañeros de campaña debido a su enfermedad y se dedicó a recorrer universi- dades y a dar conferencias sobre temas jurídicos, en las que mostró su trabajo más destacado en la Corte, como sus sentencias sobre li- bertad de cultos, el libre desarrollo de la personalidad y la obligatorie- dad de suministrar medicamentos a quienes padecen enfermedades catastróficas. A pesar de las dificultades, logró captar el apoyo popular y resultó electo como concejal. Después de dos cirugías y del tratamiento sintió que había “renacido”, y aunque aún enfrentaba limitaciones, había recuperado parte de su movilidad y su voz. Con una perspectiva distinta sobre la vida, reco- nocía que la enfermedad que padecía era progresiva y degenerativa, pero estaba decidido a no rendirse y a hacer todo lo posible mientras tuviera fuerzas. Sabía que el tiempo no estaba de su lado y que cada día contaba, lo que le impulsaba a actuar con urgencia, aprovechando cada oportunidad que se le presentara.

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