"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional
274 ‘In memoriam’ Alejandro Martínez Caballero CONTENIDO miembros de su familia. A pesar de que sus padres residían en Santa Marta y él en Bogotá, los visitaba con frecuencia, así como estaba pen- diente de sus hermanos, familiares y amigos. Siempre estuvo atento a las actividades familiares, asistía a los diversos eventos sociales que el mismo devenir familiar generaba. En los años 70 del siglo pasado, viajó por el mundo: visitó un sinnúmero de países de Hispanoamérica, Europa y Asia, de donde solía enviar postales a la familia que inicia- ban siempre con la frase: “Saludo triunfal desde…”. Siempre atento a conocer sus diferentes culturas y tradiciones jurídicas, lo que a su vez fue enriqueciendo todos los conceptos sociales y de organización del Estado que lo estructuraron en el ejercicio de su vida profesional. Desde los años 70 hasta finales de los 90, residió en el centro de Bogotá, donde disfrutaba de la espléndida vista de Monserrate y par- ticipaba de las dinámicas culturales de la zona recorriendo a placer y disfrutando del Barrio La Candelaria. Luego, a mediados de los años 90, trasladó su residencia al norte de la capital. En los periodos vacacionales y de descanso, cuando sus obligaciones se lo permitían, disfrutaba de su ciudad natal recorriendo sus diferen- tes playas en el parque Tayrona, Taganga, El Rodadero, y gozando de su propiedad vacacional en el sector de Piedra Hincada, en las playas del sur de Santa Marta. Martínez Caballero tuvo tres grandes pasiones: el derecho, los libros y la música. Su biblioteca llegó a tener más de 20.000 volúmenes, obras principalmente de contenido jurídico. En alguna ocasión le propusieron que hiciera una biblioteca en la casa materna (centro de Santa Marta), a lo que respondió con una sonrisa y prefirió donar en vida gran parte de su fantástica colección jurídica a las bibliotecas de la Corte Constitucional, la Universidad del Rosario y la Universidad Sergio Arboleda (sede Santa Marta). Su colección de música clásica también era voluminosa. El legislador Martínez Caballero asumió grandes retos siendo muy joven. A los 26 años, antes de recibir el grado de abogado y habiendo concluido sus
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