"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional
235 Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional CONTENIDO Empezamos en el año 2001 con el húngaro Sándor Márai, de quien nunca pudimos desprendernos. Luego de El último encuentro, La He- rencia de Eszter, Divorcio en Buda, Liberación, ¡Tierra, Tierra!, La Gaviota, Los rebeldes, La mujer justa, La hermana, La amante de Bolzano y Confesiones de un burgués, nos pasamos a Coetzee. Sintió Gaviria fascinación por Infancia, En medio de ninguna parte, Juventud y Desgracia . Leímos toda la obra al punto de que ya el saludo nunca volvió a ser el protocolario “hola, ¿cómo estás?”, sino aquel que acuñó él mismo y se concretaba en preguntar antes de cualquier otra cosa: “¿Y qué estás leyendo?”. Según Gaviria, el baremo para conocer el bienestar del alma era la clase de libro que leíamos. Por ello, cuando en una ocasión, en tono de broma, le dije que solo me alcanzaba el tiempo para leer la juris- prudencia de la Corte, con preocupación, me respondió “¿Así de mal anda tu corazón, querida Martha?”. Entre Márai y Coetzee también nos distrajo, no con pasión, pero sí con interés, Magda Szabó con La Puerta y la Balada de Iza; Los relatos de amor y desamor , de Kawaka- mi; Hanif Kureishi con Intimidad; Las herencias ocultas , de Monsi- váis, y el tríptico venerado por Gaviria escrito por Elias Canetti: La antorcha al oído, La lengua salvada y Juego de ojos. No le conocí a Gaviria la vena del tango a la que muchos se refieren. Le oí decir, en cambio, que solo bailaba boleros y “que todo lo bailaba como bolero”. Sí doy buena cuenta de sus declamaciones de memoria y de su arteria para la música clásica; coincidimos en muchas ocasio- nes oyendo en grandes conciertos los chelos de Mischa Maisky y de Yo-yo Má, los pianos de Lang Lang y Tzimon Barto y los violines de Itzhak Perlman y Vengérov. Así era Gaviria, un coloso inagotable de cultura y sabiduría. Maestro de maestros Para quienes tuvimos el privilegio de ser sus discípulos y haber com- partido una parcela de su maravillosa vida, nos queda la satisfacción de habernos autoimpuesto la senda recta y el camino ético del es- fuerzo y la disciplina de vida, procurando siempre no fallarle al maes- tro. En el 2013, me conmovió con la edición de su nuevo libro sobre
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzAxMjQz