"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional

210 ‘In memoriam’ Carlos Gaviria Díaz CONTENIDO Carlos Gaviria: el magistrado que nos puso a pensar Natalia Ángel Cabo Introducción Yo me siento afortunada al recordar que mi primer trabajo formal fue al lado de Carlos Gaviria. Era el año 1994 y acababa de terminar mi judicatura, en el despacho de otro gran magistrado de la primera Corte. En ese entonces mi papá agonizaba por un cáncer terminal y a pesar de que me habían ofrecido trabajo en donde fui judicante, preferí presentarme a la vacante abierta por el doctor Gaviria (como lo llamé siempre) no solo porque me atraía trabajar bajo la sombra de un reconocido filósofo y teórico del derecho, sino, así de simple, porque en su despacho se cumplían horarios estrictos de oficina que me permitirían acompañar a mi padre en esos últimos días. Quién iba a pensar que esa circunstancia muy personal me abriría a mis cortos veinte años una posibilidad de diálogo y aprendizaje que difícilmente he vuelto a encontrar a lo largo de mi carrera. Mi entrevista laboral con Carlos Gaviria, que duró casi dos horas, no consistió simplemente en el tradicional cuestionario para un recién graduado sobre sus notas, proyecto de tesis o intereses académicos. Por el contrario, se trató de una larga conversación que inició con las razones pragmáticas por las cuales quería trabajar con él y continuó, a partir de esa explicación, con un diálogo profundo sobre el papel de la mujer en la sociedad, el significado de la vida y de la muerte –a propósito de la situación de mi padre– y la importancia del valor de la libertad. Incluso si no me hubieran escogido, esa entrevista fue suficiente para sentir que había tenido un espacio privilegiado con una persona extraordinaria. Por fortuna fui contratada, y pude con- tinuar esas conversaciones profundas en los cuatro años que trabajé en su despacho y como su monitora en los cursos de Introducción al Derecho y un seminario sobre Kelsen en la Universidad de los Andes –donde fui testigo de primera mano de lo que es un buen docente en toda su extensión–. Tuve la suerte, además, de seguir contando con su amistad y la de su familia una vez me retiré de la Corte.

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