"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional

208 ‘In memoriam’ Carlos Gaviria Díaz CONTENIDO Sus ausencias dominicales, que explicaba por la necesidad de tener un espacio para el estudio y la reflexión, buscaba compensarlas con un ritual establecido de cena dominical familiar, en la que se institu- yó la cultura de la buena gastronomía y del vino. “Un buen nivel de vida para todo el pueblo” era su gran anhelo. Sociedades como las nórdicas o la Suiza constituían su referente de estilo de vida que le permitirían satisfacer sus gustos sibaritas en un entorno más equita- tivo. Era coherente en su pensamiento liberal en materia de derechos individuales y en su enfoque social en el aspecto económico. Valoraba la amistad, y sus relaciones sociales se proyectaban en una dimensión amplia, cercana y afectuosa con aquellos que compartían aficiones culturales, musicales y literarias. Como con el conocimien- to, era exigente con sus amigos. Su racionalidad fue superada en mu- chas ocasiones por la susceptibilidad, propia de su sensibilidad y afec- tuosidad. Esa sensibilidad lo llevó a que por “nimiedades” la amistad se deteriorara y hubiera distanciamiento con personas que para él fueron entrañables. No era ambicioso ni le interesaba la figuración. Vivía pleno entre la docencia y sus libros. Sin embargo, reconocía que el único cargo pú- blico, diferente al de profesor de la U. de A., que anhelaría ocupar se- ría el de magistrado de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. La Constitución del 91, de la que en principio fue escéptico, y su reconocimiento como maestro y como persona ética de pensa- miento amplio le dieron la oportunidad de ser ternado por el Consejo de Estado y ser elegido magistrado de la Corte Constitucional. No creyó que fuera a ser elegido, pues de manera coherente con sus principios, con la ética que defendía y con la estética que tanto privi- legió se negó a hacer lobby y a intrigar para lograr la distinción. Pero sus méritos académicos, su profundidad jurídica y su pensamiento –coherente con los postulados del Estado Social de Derecho en que se cimentó la Constitución de 1991– le dieron luz a su presencia en la Corte Constitucional. Una señal que generó la ilusión de que el país realmente pudiera trasegar por una senda distinta.

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