"In memoriam" Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional

193 Un homenaje al legado de los magistrados de la Corte Constitucional CONTENIDO Simón Rodríguez Rodríguez, guia y luz de la Corte Constitucional Jaime Buenahora Febres-Cordero Después de un período de intensa violencia desarrollado a finales de los ochenta, que puso en entredicho toda la institucionalidad nacional, surgieron la Séptima Papeleta y la manifestación popular en favor de una Asamblea Constituyente que, una vez convocada y representando los más diversos sectores de la sociedad, le entregó al país una nueva Carta Política en julio de 1991. Ese proceso, caracterizado por la re- siliencia, el compromiso de los setenta delegatarios y el gran debate filosófico y político que se dio en el interior de la Asamblea durante cinco meses, se tradujo en renovación y esperanza porque señaló la ruta para emprender los grandes cambios que en materia política, económica y social demandaba la nación. Se consagró no solo un sólido y amplio catálogo de derechos y garantías fundamentales bajoel esquemaprotector de laacciónde tutela, sinoque también se crearon nuevas instituciones, como la Corte Constitucio- nal, la Fiscalía General de la Nación, el Consejo Superior de la Judica- tura y la Defensoría del Pueblo. Así mismo, bajo un enfoque moderno y atendiendo los particularismos colombianos, se concibieron las cáma- ras legislativas, los partidos políticos, los mecanismos de participación ciudadana, los estados de excepción, los organismos de control y otros temas que requerían de una pronta y adecuada implementación legal. Ese desafío, que era descomunal, tuvo la fortuna de contar con una institución capaz de establecer parámetros de orientación. Ciertamen- te, desde el principio, gracias al compromiso, liderazgo y sapiencia de Simón Rodríguez Rodríguez, la Corte Constitucional se convirtió en luz y guía para toda la institucionalidad, valga decir, para todas las ma- nifestaciones del poder público. A medida que los meses y años trans- currían, su reconocimiento crecía de manera continua por su profundi- dad jurídica y sus acertadas posiciones en defensa de la Carta Magna. Quienes fuimos testigos de aquellas jornadas iniciales todavía recorda- mos con fervor las brillantes y contundentes disertaciones que hiciera

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