Revista voces de justicia mujeres líderes IV Encuentro de la Jurisdicción Discplinaria
VOCES DE JUSTICIA - MUJERES LÍDERES 6 Y pudiéramos hablar también de mujeres en Colombia y hacer reflexiones; por ejemplo, en temas de nuestra independencia o antes de ella del movimiento comunero: Manuela Beltrán, Po- licarpa Salavarrieta. La pregunta que surge es: ¿qué pasó des- pués con ellas?... ¿Cuántas mujeres acompañaron a Manuela Beltrán en Santander?, ¿cuántas mujeres se rebelaron contra los impuestos españoles?, ¿cuántas mujeres estuvieron en contra del realismo y participaron, por ejemplo, en los ejércitos liber- tadores? ¿qué pasó con Manuelita Sáenz después de la muer- te del libertador?... Las Juanas, que eran aquellas mujeres que acompañaban a los ejércitos a lo largo de todo ese trasegar por la cordillera cuando empezamos en Pisba, en Boyacá, mujeres que iban detrás del ejército cocinando, acompañando a la tropa, arriando a los animales, nadie de habla de ellas. ¡El historiador acucioso y curioso dirá con innegable autoridad: hay biografías especializadas. No. No nos referimos a eso, lo hacemos con refe- rencia a lo cotidiano a la memoria. Si tenemos referencia de los hombres que semencionan, no la tenemos de ellas… Luego sí se generan sospechas, ha habido un silencio muy particular. Jurídicamente para avanzar, por ejemplo, en la década de 1930, que importa mucho y por eso estamos en Tolima: en ese pe- ríodo hubo presidentes, ministros (Manuel Murillo Toro, Alfonso López Pumarejo, Antonio Rocha Alvira, Alfonso Reyes Echan- día), ilustres personas que salieron de estas tierras, porque es que no es en vano que hoy haya una gobernadora mujer, y también una alcaldesa mujer… ¿La razón?: porque de aquí sa- lieron presidentes que concedieron derechos a mujeres y esos derechos se ven reflejados, a mi juicio, en dos leyes muy impor- tantes: la primera, la Ley 28 de 1932, aquella que le concedió derechos jurídicos de propiedad a la mujer casada. Si se lee de la Ley 28 de 1932 el artículo quinto, encontrarán que la mujer casada no necesita representación del marido para ejercer de- rechos patrimoniales, no necesita permiso de este; nótese que era el año de 1932, ni siquiera ha cumplido 100 años, pero si dialécticamente es la mujer casada la que no tiene que pedirle permiso a su marido para abrir una cuenta de banco ¿qué pasa entonces con la mujer que no es casada?... Expresiones en derecho como concubinato, contubernio, unión libre, barraganía, que nos enseñaron en derecho de fa- milia y provienen del Código Civil, pero que además han sido afortunadamente moduladas por la Corte Constitucional; sólo es partir de 1991 cuando comienzan a apartarse del léxico per- manente. Todos los que nacieron con anterioridad crecieron con esos clichés, con esas creencias, pero resulta que vino otra ley: la Ley 45 de 1936 que también hace una distinción basada fundamentalmente en la mujer que no es casada, los hijos es- purios y el dañado ayuntamiento, los hijos sacrílegos y los hijos incestuosos; el Código Penal de 1936, con la violación de mu- jeres vírgenes y de reconocida honorabilidad, y la reducción de penas cuando las mujeres fueren meretrices. Ahí están las normas, no es un invento… Luego se dieron otros avances en la década del 50; para 1954 los derechos políticos de las mujeres y posteriormente en 1957 el derecho al sufragio. Y si seguimos dando saltos largos de décadas, el decreto 2820 de 1974 sobre la igualdad de las mujeres con los hombres en términos de derechos familia- res para ejercer la patria potestad o poder fijar el domicilio. Sin embargo, crecimos creyendo muchas cosas, como que las mujeres no tenían la igualdad que tenemos nosotros. Por esa razón es que escogimos una región, un departamento con una gobernadora y una alcaldesa, con autoridades lo- cales que tienen mujeres al frente; esto no es en vano. Se estudió, se revisó y se convocó con el título “Voces de Justicia Mujeres Líderes”. Sesgos cognitivos, creencias, mitos, miedos, prejuicios son parte de la deuda que acusamos con las mujeres, los hom- bres debemos iniciar un proceso de reflexión, de consciencia. “ Sesgos cognitivos, creencias mitos, miedos, prejuicios son parte de la deuda que acusamos con las mujeres, los hombres debemos iniciar un proceso de reflexión, de consciencia ” Van a escuchar ustedes aquí mujeres empoderadas en te- mas de justicia, mujeres empoderadas en temas indígenas, mujeres empoderadas en temas relacionados con la acade- mia, mujeres empoderadas relacionadas con policía judicial, mujeres empoderadas relacionadas con la Policía Nacional. Hemos invitado a una señora Coronel con una hoja de vida de combate absolutamente espectacular, la van a escuchar, una de las entidades más grandes del Estado colombiano, más de 176 mil integrantes tiene la Policía Nacional; las que nos cuidan, las que se encargan constitucionalmente de la verificación de los derechos y de la convivencia pacífica… Por esa razón, aquí verán a estas mujeres que nos acompa- ñan, quienes no son sino mujeres empoderadas; de eso es que se trata este evento. No queríamos hablar de inteligencia artificial, que está de moda, hablemos de que los hombres te- nemos que darnos a la tarea de reconocer que jurídica e ins- titucionalmente sí ha habido elementos de discriminación y que muchos de nosotros no hemos creido en lo que implica la igualdad. Y quien les habla en particular por su condición de hijo, hermano, esposo, compañero, pero sobretodo abuelo, se siente orgullosísimo de abrir este evento. Ustedes son las protagonistas, y como dice algún cantante: ¡mujeres, gracias por existir! “ mujeres, gracias por existir ”
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