Revista CJD Final
Magistrada Magda Victoria Acosta Walteros, Presidenta de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer; Comisión de Género de la Rama Judicial. concretos del funcionario judicial —se reitera— a fin de evitar errores en la justicia. En ese orden de ideas, una de las mayores preocupaciones se circunscribe a la garantía de la independencia e imparcialidad de los funcio- narios judiciales, pues este es un pilar funda- mental en un sistema judicial democrático como el nuestro que, además, no resulta trivial, si se observa que, desde la misma Constitución Políti- ca, el constituyente se encargó de otorgar rango constitucional a la independencia y autonomía de quienes administran justicia. La experiencia ha demostrado que, en las conclusiones a las que llegan muchos algoritmos de inteligencia artificial, se repiten sesgos que introducen los humanos al realizar su programa- ción e, incluso, se observa que de no corregir- se, las tecnologías pueden llegar a amplificarlos; por lo cual, es crucial garantizar que cualquier herramienta utilizada se rija por criterios objeti- vos y legales, que propendan por aumentar el juicio humano, en lugar de reemplazarlo, pues, en últimas, quien sigue manteniendo la función de administrar justicia, en todo caso, es el servi- dor y no la informática, por más que con esta se pretenda desarrollar una gran parte de la labor. Con ocasión del estudio que actualmente adelanta la jurisdicción disciplinaria, se han evi- denciado que ya existen deberes a cargo de los funcionarios judiciales —contemplados en la Ley Estatutaria de Administración de Justicia—, que aun hoy, resultarían aplicables a estos casos mo- dernos de inteligencia artificial; por ejemplo, el ar- tículo 153, en su numeral 5°, hace referencia a la necesidad de “realizar personalmente las tareas que les sean confiadas y responder del uso de la autoridad que les haya sido otorgada, o de la eje- 85
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