Revista CJD Final

Presidenta de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, Magistrada Magda Victoria Acosta Walteros con los judicantes de la Comisión Seccional del Cesar. en tanto la toma de decisiones finales sigue siendo responsabilidad humana. Estos principios, en términos generales, bus- can guiar y asegurar que la implementación de la inteligencia artificial en el sistema judicial se realice de manera ética y responsable, preser- vando los valores democráticos y los derechos humanos; para ello, es importante entonces que, los operadores judiciales estén informados y comprometidos con el cumplimiento de los mis- mos para, de esa manera, garantizar una apli- cación adecuada de la citada tecnología en el ámbito judicial y, sobre todo, la consecución del propósito mayor del poder judicial, el cual no podemos olvidar bajo ninguna circunstancia — trátese de tecnología o procesos arcaicos si se quiere— esto es, impartir justicia real y material a los administrados, a partir de decisiones que se evidencien acertadas, ajustadas a la Ley, a la Constitución y a la prueba que es lo único que rige a un administrador de justicia en su labor. Al observarse que esas ventajas de la inteli- gencia artificial, obligatoriamente, deben ir de la mano de unas labores y exigencias concretas a los funcionarios judiciales que acuden a ellas, emerge el papel vital del control de la jurisdic- ción disciplinaria y su compromiso con todos los principios referidos anteriormente, con el rol de la justicia en la sociedad y con su función de se- guir garantizando la confianza del ciudadano en sus operadores judiciales, en tanto ello es lo que, día a día, legitima toda la actividad judicial y su aparato estructural. Aun cuando el tópico de la inteligencia arti- ficial es incipiente, la jurisdicción disciplinaria ya ha adelantado los estudios necesarios para identificar las primeras problemáticas que deben solucionarse o, al menos, aquellas que deben ser analizadas con rigor para establecer deberes 84

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