Revista CJD Final

a resolver problemas de orden técnico, sino que su actividad va más allá, proyectándose también en el ámbito de lo ético, de modo que la regulación de su conducta por normas de ese carácter, no im- plica una indebida intromisión en el fuero interno de las personas. Ello es así, justamente, porque la conducta individual del abogado se encuentra vin- culada a la protección del interés general o común, de manera que el ejercicio inadecuado o irrespon- sable de la profesión, puede proyectarse negativa- mente sobre la efectividad de diversos derechos fundamentales de terceros, como la honra, la inti- midad, el buen nombre, el derecho a la defensa y el acceso a la administración de justicia, así como también, poner en entre dicho la vigencia de prin- cipios constitucionales de interés general, orien- tadores de la función jurisdiccional, tales como la eficacia, la celeridad y la buena fe”. Por lo tanto, la responsabilidad profesional requiere una comprensión de la totalidad de las circunstancias en las que se ejerce. Para enten- der lo que significa ser un abogado ético, es ne- cesario apreciar todos los hechos institucionales y los valores sociales y legales pertinentes a la abogacía y, entrenarse cada día en interpretar y actuar con apego a la ética profesional. Por eso, si bien la ética puede ser un concep- to intrínseco de cada persona, de cara al ejercicio profesional, existen comportamientos normalmen- te exigibles en una sociedad y en especial en la profesión de abogado, que, sin importar donde se desarrolle, tiene un impacto en la sociedad y en las prerrogativas del conglomerado social. Y es que si realizamos una mirada a las practi- cas éticas en abogados y jueces a nivel mundial, resulta difícil entrar a comparar que país tiene el mejor comportamiento ético de sus profesiona- les, ya que la ética puede variar según las nor- mas y regulaciones de cada país, así como la cultura y los valores sociales. Sin embargo, algu- nos países son reconocidos por tener sistemas legales y judiciales con altos estándares éticos. Algunos ejemplos que suelen ser considerados como referentes en este aspecto son: 1. Dinamarca: es conocido por tener un sistema legal transparente, independiente e impar- cial, con altos estándares éticos tanto para abogados como para jueces. 2. Noruega: se destaca por su sistema legal ba- sado en la imparcialidad y la integridad, con una fuerte ética profesional en la práctica le- gal y judicial. 3. Nueva Zelanda: es reconocido por su sistema legal transparente y ético, con altos estánda- res de conducta profesional para abogados y jueces. 4. Canadá: se caracteriza por tener un sistema legal basado en la imparcialidad y la inde- pendencia judicial, con una sólida ética pro- fesional en la práctica legal y judicial. Es importante tener en cuenta que estos ejemplos, son solo algunos países que suelen ser mencionados como referentes en términos de prácticas éticas en abogados y jueces, pero no significa, que sean los únicos países con altos estándares éticos. La ética profesional puede ser promovida y practicada en diferentes grados en todo el mundo, y cada país tiene su propio sis- tema legal y cultural que influye en las prácticas éticas de sus profesionales legales. II. ÉTICA JUDICIAL El concepto de ética judicial nos lleva analizar lo que la doctrina ha denominado paradigma del “buen juez”, en efecto, la ética del ejercicio de la 56

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