Derecho Jurisdiccional Disciplinario

Derecho jurisdiccional disciplinario, desde un enfoque ético, deontológico y preventivo 301 que aquí no se me escape el control de la naturaleza, hoy en día afortunadamente no es así en el planteamiento de Naciones Unidas, ahora lo explicaré, pero cuando aparece en el año 72 aparece desde ese planteamiento antropocéntrico de uso respecto a la naturaleza. ¿Qué nos enseñan las cosmovisiones indígenas relacionadas con ese pluralismo jurídico al que estoy haciendo relación? Nos plantean, que la presencia del ser humano no tendría ningún sentido con la naturaleza, ningún sentido. Fíjense ustedes, ayer estaba comentándole a unas colegas que tuve la oportunidad de estar en Çatal Höyük en Turquía, en la península de Ana- tolia, hace trece meses en agosto del año pasado, y se trata, para quien no lo sepa, es la primera ciudad del mundo, es el primer lugar donde la gente decidió vivir en comunidad. Entonces, después de miles ymiles de años viviendo como nómadas, cazadores, recolectores, caminando por los bosques, por las praderas, de repente, alguna gente dijo no, vamos a empezar a vivir en comunidad, estable, es lo que Harari llama la esclavitud del trigo. Desde que empezamos a sembrar y, como estamos sembrando, tenemos que cuidar la siembra, tenemos que recolectar y, por lo tanto, tenemos que volver a sembrar la semilla de tal forma que estamos ya atrapados, y como estamos atrapados tenemos que buscar un lugar donde quedarnos. Y ese lugar, el primer sitio en el mundo donde la gente decidió eso, es una ciudad que se llama Çatal Höyük. Cuando ustedes vayan, les recomiendo mu- chísimo la visiten, se van a sorprender. En primer lugar, la construcción estatal de Çatal Höyük se realiza de espaldas a la naturaleza, es como si se tuviera miedo, es decir, ese entorno natural donde se ha vivido siempre, en el que nos hemos realizado en el 99,8% del tiempo que hemos permanecido en la tierra como especie humana, ese lugar de repente pasa a ser un sitio que es fruto, más de pesadillas, que de armonía. Y ¿cómo construyen las casas? Las casas las construyen apiñadas, no hay calles, no hay plazas, toda la ciudad es una muralla, una muralla frente a quién si no hay enemigos exter- nos, si no hay más ciudades, no hay más colectivos que les fue atacar, frente a los animales, frente a las plantas, frente a los árboles, es decir, una muralla frente al mundo natural. Ni puertas había en la casa. Dirán ¿por dónde entraban? Había una trampilla en el techo, entraban y salían. Es más, enterraban a sus muertos dentro de la casa, iban elevando el estrato y dormían encima de los enterramientos, porque tenían miedo a que los muertos, los cadáveres, estuvieran en manos de lo natural. Fíjense ustedes, cómo desde el origen de la creación de la civilización como la enten- demos hoy en día, hemos vivido de espaldas a la naturaleza.

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