Derecho Jurisdiccional Disciplinario

Derecho jurisdiccional disciplinario, desde un enfoque ético, deontológico y preventivo 262 tenido moral y formas jurídicas, sigo a Alexy, obviamente porque los principios ayudan a resolver problemas que generan las normas. Las normas generan indeterminaciones en los supuestos fácticos y en las consecuen- cias, hay redundancia y hay que elegir una, hay lagunas y hay que suplir y, en cuarto lugar, lo peor, es que a veces conmueve si aplicamos esa norma que en general funciona, en ese caso, revelará una injusticia grave, manifiesta, absurda. Y el hecho que hay zonas discutibles, es obvio que hay zonas discutibles y no quiere decir que todo es discutible. Que hay muchas discusiones, obvio, pero eso no quiere decir que todo sea discutible. La tortura está siempre mal, la esclavitud está mal. Hay un autor, John Finnis que habla de eso, de los absolutos que se formulan como normas negativas. Bien, ahora una segunda critica. A veces escucho el temor a la religiosidad, es decir, que en nombre de la moral venga el cuchillo bajo el poncho de alguna religión, esa sospe- cha de que quien habla esto está montado ahí en nuestra facultad de derecho, percibo, no las colombianas digo, las de afuera de Colombia. Siempre hay sospecha y obviamente sería precisamente inadecuado, que al hablar de filosofía moral, introduzcamos argumentos de fe. A mí me parecería que un juez que utiliza un argumento de fe obviamente no está cumpliendo como se debe en su trabajo. A él se le exige en el ejercicio del poder público, razones públicas. Filosofía moral es una cosa, teología moral es otra. Por supuesto que pueden coincidir, pero una cosa es que uno recurre a la filosofía a los argumentos de razón y no puede recurrir a los argumentos de fe. Tercero. Otro elemento que a veces escucho es vamos a perder privacidad o intimidad. Sí, pero voluntariamente escojo esa pérdida. ¿Qué quiere decir con esto? Voy a poner un ejemplo extremo: en la ley de ética pública en la Argentina y en el código de Ética Judicial de mi provincia, aparece una exigencia en el título: “austeridad republicana”. Claro, esto tiene que ver con un contexto histórico determinado en la Argentina de los años 2000- 2001, el grito de la sociedad conocido como “que se vayan todos”. La idea que traduce esta austeridad republicana es que de algún modo uno tiene que exhibir, no un problema de corrupción, deshonestidad estrictamente hablando, sino tiene que exhibir bienes que no molesten a esa pretensión de la autoridad. En definitiva, en una democracia el poder viene del pueblo, a esa pretensión de la sociedad de ver ciertos gestos en los bienes que exhibe, esto puede ser un enclave particular de aquella Argentina.

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