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sede judioal; de allí. que todos los esfuerzos y estrategias para descongestionar se hayan colocado en los servidores judiciales: crea– ción de despachos, estímulos económicos, traslado de funciones a otros entes estata– les y a funcionarios públicos. Sin embargo, ninguna medida "aislada" o "parcial" ha logrado colmar las expectativas que se ge– neraron con ellas; y todo ello, en principio, por no partir de una visión integral, que gradualmente vaya atacando las fuentes de este fenómeno. como parcialmente se toca el terna en la actual Reforma a la Justicia pa• sando competencias a notarios y abogados en ejercicio para algunos casos. Ello significa que, a más de la insuficiencia de medidas en la reforma, tenemos que acercarnos a soluciones más integrales don– de la congestión sea considerada en sus diferentes significados: (a) entendida como una barrera para acceder al ejercido de los derechos constitucionales, (b) entendida como un ejercicio de desequilibrios entre la oferta de servicios del Estado y las demandas ciudadanas, (c) entendida como una expre– sión de ineficiencia del Estado, de cara a un servicio público esencial, que al no respon– der en tiempo debido, hace más costosa no solo la atención. sino el uso de los derechos. Estos y otros factores nos conducen a desen– trañar las fuentes de ese déficit en el ejerci– cio de derechos ciudadanos, que de contera se traduce en baja credibilidad pública y en un déficit de confianza, no solo en los apa– ratos de justicia, sino en el conjunto de la organización estata l. EL ENTORNO: El Estado y la Justicia funcionan en sociedades concretas Para superar la visión "unilateral" y "reduc– cionista" de la acumulación de inventarios, es preciso iniciar un proceso de deconstruc– ción del enfoque tradicional que hasta ahora nos ha acompañado y allegar otros compo– nentes que faciliten la estructuración de es– trategias interinstitucionales que acerquen la justicia a los ciudadanos. "El conocimiento complejo intenta situar su objeto en el tejido al que está vinculado. A la inversa el conocimiento simplificante trata de conocer aislado su objeto, es decir, igno– rando lo que lo relaciona con su contexto y, más ampliamente, con un proceso o una organización de conjunto" (Édgar Morin). 1O J Revista Judicial J Oicieml>,e 2011 Por ello, en cualquier ocasión. hemos de preguntarnos en qué contexto funcionan los sistemas jurídicos y los aparatos estatales de justicia; aun cuando estamos transversaliza– dos por la globalización, los escenarios eco– nómicos y sociales le dan una especificidad propia a cada sociedad, que se expresa en la organización estatal. • El crecimiento económico: Los países de la región, según Cepal, lograron en la década del 2000 crecimientos sostenidos. que en promedio llegaron al 4.8%; sin embargo, los países de América Latina y del Caribe sufrie– ron los efectos de la crisis financiera global. registrando a finales de la década un retro– ceso del 1.9% en el comportamiento del PIB; en contraste, desde la segunda mitad del 201 O. la mayoría de países, incluyendo Colombia. comenzaron una acelerada re• cuperación que se consolidaría entre 2010- 2011 y permitiría, según Cepal, un creci– miento del PIB cercano al 5.2%; implicaría pues un crecimiento del PIB por habitante cercano al 3.7%. Hasta inicios de este año se observaba una dinámica de los países de la región bastante alentadora; no sobra decir que las amenazas de una crisis económica a nivel internacional no dejan de perturbar esta trayectoria. En este escenario se articula el ejercicio de los intercambios, las nuevas tecnologías, el desarrollo y ejecución de los contratos que buscan escenarios eficientes para "hacer negocios" . ·la Desigualdad: En contraste con esta di– námica económica, se presenta el recono· cimiento de profundas desigualdades en la distribución de la riqueza y el producto entre los habitantes de la región; ya sabemos que desde la Colonia las élites monopolizaban los privilegios, caracterizando una negocia– ción de los derechos en función de las jerar– quías raciales y estamentarias para la mayo– ría de la población. La desigualdad es sustancialmente más alta que en otras regiones del mundo. registran• do un coeficiente de Gini medio del 0.53, bien distante de la Ocde con un 0.31 y de EE. UU. con un 0.38; significa que entre más se acerque a 1 hay más desigualdad, situación que en las dos últimas décadas ha permanecido relativamente constante. Se– gún las cifras de la Cepal, la desigualdad en Colombia la sitúa corno el tercer país más desigual en la región. luego de Brasil y Gua– temala, con un índice de Giní del 0.59 para el 2009; esta situación se expresa en: Pobreza e informalidad: Para el organismo regional, Cepal, un total de 182 millones de personas viven bajo el umbral de pobreza y 71 millones en la indigencía. En Colombia, medida con la misma metodología, se regis– tró un 46% de pobreza a finales de la déca– da del 2000, lo que equivale a 21 millones de colombianos y 7.2 millones en situación de extrema pobreza e indigencia, y un nivel de informalidad del 50% de la población económicamente activa. El resultado es la exclusión: S1 bien históri– camente la exclusión social ha venido aso– ciada a diferentes formas de estigmatización de grupos típicamente identificados por la raza. el origen étnico. el género, el concepto ha evolucionado a la par de la región, am· pliando el rango de acción del fenómeno excluyente a grupos más diversos y nuevos de la población, en particular aquellos indi– viduos que subsisten con sueldos precarios o peor aún, aquellos que "sobreviven ·· con la recolección, procesamiento y consumo de los desechos del resto de la sociedad. Esta exclusión se manifiesta en pobreza, desem– pleo, subempleo. empleo informal, malestar social y escenarios de delincuencia; la falta de acceso a los servicios de salud, a las pres– taciones económicas, a la educación y a los servicios de justicia. Según lo expresado por la Comisión de Na– ciones Unidas para el Empoderarniento Legal de los Pobres, se estima que 4.000 millones de personas en el mundo son despojadas de la oportunidad de mejorar sus vidas y salir de la pobreza. debido a que se encuentran excluidos del Estado de derecho; según los conceptos de la Comisión, los grupos que vi– ven bajo los umbrales de la pobreza - Cepal– alcanzaban el guarismo de 21 millones de colombianos, que quedarlan excluidos de los servicios de justicia. Este es otro componente de los escenarios de la justicia, de la materialización de dere– chos y libertades, lo cual implica que una política pública de justicia incorpore estra– tegias de inclusión legal y judicial, para que

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