libro
- SEXTO l~NCUENTRO - SAN ANDRÉS 2008 De este escenario saldrán las ideas para reforrnular y diseñar estrategias de capacitación a nuestros operadores jurídicos. Aquí sembraremos la semilla de una ambiciosa estrategia educativa que tendrá por propósito no sólo familiarizar a nuestros jueces con la abundante normativa tanto nacional como internacional a favor de la mujer, sino también ponernos al día con la ya rica y creciente jurisprudencia con perspectiva de género que desde las distintas instancias máximas judiciales ha venido produciéndose en esta materia. Será el primer paso para la formulación de doctrina jurídica con perspectiva de género en Colombia. El paso siguiente será sin duda, lograr la incorporación de estos estudios en todas las facultades de derecho del país, para garantizar que los nuevos abogados, hayan tenido un contacto serio y profundo con esta temática. Queremos compartir los avances que a nivel normativo y jurisprudencia] hemos logrado. Este encuentro, como los anteriores, será un escenario para reflexionar sobre lo que hemos hecho y lo mucho que tenemos por hacer. Intercambiaremos experiencias exitosas y detectaremos fallas. Como integrantes todos de las más altas instancias judiciales del país nos compete, con la ay.uda de los demás poderes públicos, formular estrategias para hacer realidad las bases sentadas en los encuentros anteriores. Ya no es el momento de declaraciones retóricas ni de planes de acción gaseosos. Es hora de poner en práctica un ambicioso plan de acción en orden no sólo a sensibilizar a nuestros jueces y juezas en esta materia, con la transmisión de una teoría de género, sino de aprender de las lecciones del pasado: conocer no sólo los desarrollos legales y jurisprudenc1ales para sistematizarlos, mediante compilaciones que se publiquen y distribuyan en todas las bibliotecas judiciales del país para así difundirlos e incorporarlos en nuestras labores cotidianas, sino de identificar los vacíos e inconsistencias que aquellos acusen. Estamos comprometidos en un serio y riguroso trabajo de levantamiento estadístico, con que hoy no se cuenta a nivel judicial, para identificar los problemas de género que acusa nuestro país. Sabernos, por ejemplo, cuántos eventos de violencia intrafarniliar se denuncian diariamente en este país, pero la información no permite discriminar al sujeto pasivo de la misma, ni a los móviles o condiciones tipo en que se presentan. Información que resulta de vital importancia para poder adoptar las medidas del caso. Estadísticas que también deberán servir en la formulación de diagnósticos claros sobre la falta de una adecuada implementación de la perspectiva de género en la administración de justicia, lo que conduce a fomentar la discriminación por razones de género en esta función pública tan vital en el logro de la convivencia armónica y pacífica. Se han dado pasos significativos sin lugar a dudas en los últimos años. Nuestro país ha incrementado significativamente el número de magistradas que integran nuestras máximas instancias judiciales. Así, por el ejemplo, en estas últimas dos semanas el Consejo de Estado 319
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