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- SEGUNDO ENCUENTRO - CARTAGENA 2003 3. "Información y educación legal a la comunidad: Un instrumento para la promoción de los derechos de la mujer''. Magistrada del Consejo Superior de la Judicatura, Lucía Arbeláez de Tobón. Esta ponencia mostrará dos experiencias, una desde la jurisdicción ordinaria y otra desde la jurisdicción indígena, que en el manejo de su quehacer judicial incluyen desarrollos académicos, que tienen una orientación que fortalece el enfoque de género frente a sus ' . usuanos y usuanas. En la experiencia de la jurisdicción ordinaria, el trabajo de los jueces y de las juezas apuntaba a destacar la importancia del conocimiento de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres, de los derechos fundamentales y la reflexión sobre el trámite de algunos de los procesos judiciales, como los de divorcio, separación de bienes, violencia intrafamilar, entre otros. En relación con la jurisdicción indígena, se destacó como ejemplo el trabajo que desde la Asociación de Cabildos Indígenas (ACIN), en su programa desde "la escuela de la mujer'~ programa de formación para el liderazgo comunitario, dentro del cual se ha contado con temas que tienen que ver con género y desarrollo, género y cultura, género y participación, entendido el género como la reflexión que se hace de las relaciones entre varones y mujeres, a partir de la construcción de las identidades propias masculinas y femeninas. Generalidades Hace algún el escritor y premio Nobel, Gabriel García Márquez, decía que lo único verdaderamente novedoso que aún faltaba por ensayar a la humanidad para el siglo XXI, era el gobierno de las mujeres. Ese nuevo paradigma sería la culminación de un enorme proceso que permitiría a las mujeres de Colombia y del mundo occidental, pasar de tener un tratamiento jurídico equiparable al de los menores de edad o al de los dementes, en la medida que no se les permitía disponer siquiera de sus propios bienes, y les estaba vedado el ejercicio de profesión distinta a la de parteras, posaderas o nodrizas, para ser actoras deliberantes en la conducción de la sociedad. La educación, el acceso masivo al mercado laboral y las posibilidades amparadas por el derecho de disponer de sus propios bienes y sobre todo de su propia sexualidad, marcaron hitos significativos en las relaciones de género a lo largo de todo el siglo veinte. En Colombia, las cifras son contundentes, mientras en 1938 tan solo seis mujeres egresaron de las universidades, sesenta años más tarde, el 55 % de los graduados universitarios y el 59% de quienes accedieron a la educación post universitaria pertenecen al género femenino. La vinculación de las mujeres al mercado de trabajo ha sido igualmente masiva y ha crecido sistemáticamente al pasar de un 28% de participación laboral en 1964 a un 45% en 1998. Aunque en las ramas agropecuaria e industrial la participación femenina es aún reducida, las mujeres han hecho presencia en el sector financiero, donde manejan dos de cada tres gerencias en bancos y corporaciones, en el sector comercio y servicios personales donde 30
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