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- QUINTO ENCUENTRO - SANTA MARTA 2007 Antonia Santos, otra distante cita a Mercedes Abrego. De pronto se topa uno con la figura señera de Soledad Román, pero la realidad es que solamente hasta 1942 cuando surge de las aulas del Externado la primera abogada, es cuando comienzan a darse los primeros y tímidos pasos para permitir el ascenso de la mujer a las direcciones del Estado y de la sociedad. Yo no sé si la primera parlamentaria lo fue Josefina Valencia de Hubach, hermana menor del presidente de la república Guillermo León Valencia, no sé si fue Esmeralda Arboleda de Uribe. Josefina fue la primera ministra de Estado, ministra de comunicaciones, pero esos son episodios que suceden primero en el 54 en el gobierno de Rojas Pinilla y luego en el 57. Lo que sí es cierto es que en el desarrollo que el aporte inteligente de la mujer a la creación de una jurisprudencia, en la cual el derecho aparece como un bastón de apoyo a las clases menos favorecidas y a los desprotegidos se produce con el arribo de las primeras mujeres a las Cortes. Y aquí lo han dicho personas que conocen mejor que yo el tema. La primera mujer en llegar a la Corte Suprema de Justicia fue la doctora Fanny González Franco, consumida por la irracionalidad aquel año de 1985, cuyo nombre para recordarla, lo lleva el Palacio de Justicia en Manizales. Y la primera mujer que aparece en el Consejo de Estado fue la doctora Haydé Anzola. Gracias a la Constitución Política de 1991 y gracias a la visión política que ha tenido el Consejo Superior de la Judicatura, no tanto por respetar una ley de cuotas, que lo podría obligar matemáticamente a tratar a las mujeres y a los hombres como porcentaje, han llegado a las Altas Cortes, personas que han exaltado su género y enaltecido la admiración de justicia. De ahí el significado y la importancia de esta reunión. Pero miremos algunos aspectos. Hay un autor que se llama Cuy Sorrnan que tiene un texto que llama "Los verdaderos pensadores de nuestro tiempo". Obra en la que él Il_ama verdaderos pensadores a aquellos tras los cuales ya no es posible pensar corno antes en su disciplina, por ejemplo como la lingüística después del siglo XX. Curiosamente ese señor Sorman no incluyo en su excelente libro, y siendo él Holandés y siendo Holanda la sede natural de la tolerancia y del respeto, a los derechos de las minorías¡ no incluyo en ese texto al lado de Habermas y de otros importantes, a ninguna mujer con el muy peregrino argumento de que las mujeres no podían consagrar su vida a una disciplina tan exigente y tan obsesiva. Decía Sorman que pensar auténticamente, exigía que la persona se dedicara como mínimo 30 años para transformar unas convenciones. Sin embargo, Sorman habla de una gran mujer, que fue Lou Andrea Salomé por cuyo perfil hemos sentido una marcada admiración el doctor Torres y yo, como quiera que fue una mujer muy cercana al pensamiento de Nietzsche, muerto en 1900. Como quiera que fue una mujer que pudo platicar con holgura con Sigmund Freud. Después de Sorman aparece Gustavo Pitalluga. Es el autor de un maravilloso texto que se llama "Grandeza y Servidumbre de la Mujer", donde anuncia el ocaso de la subordinación de las mujeres y donde analiza generosa y documentadamente el papel que han cumplido. Y destaca dos hitos que yo quiero expresarles. El primero, el libro escrito por Enriqueta Stowe, en 1863 - 1864, cuando padecía Estados Unidos la guerra de secesión. Esta mujer tuvo la audacia y la imaginación de escribir un libro que es la mejor biografía moral de la cotidianidad que vivían las familias americanas: la cabaña del tío Tom. 268

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