Así es la discriminación La balada de un juez cualquiera Gab

24 de sus computadores y dejar de oler el polvo de los grandes manuales que ha– blan de ponderación, para girar la cabeza a la derecha o a la izquierda y notar a quien hizo llega r ese café humeante hasta el escritorio. A mi, no sé a ustedes, me parece increíble lo que pasa en ese país que, de existir, está en la punta norte de un gran cont inente. ¿Cómo puede darse una situación en la que al interior de un lugar que se precia de defender derechos fundamentales, de abanderar la campaña en pos de la efectiva igua ldad de los costaguaneros, se presente una inequidad tan grande en contra de un grupo de mujeres t rabajadoras? Algo así solamente puede ocurrir en la imaginación des– bocada de un novelista o de un poeta. Menos ma l Costaguana, con sus dos ma– res, con sus cordilleras y planicies, con su lugar estratégico en el extremo norte del sur, su economía en alza, su desempleo que baja, su industria que florece y -fa ltaría más- sus gabrielas, no se parece en nada a nuestra querida Colombia. Los dejo con esa inquietud. Muchas gracias Jorge lván Palacio Palacio Gabríela

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