Así es la discriminación La balada de un juez cualquiera Gab

16 La balada de unjuez cualquiera Después agrega: "Las frágiles condiciones físicas del procesado (talla y peso bajos) y el hecho que estuviera desprovisto de armas, impiden concluir que las víctimas enfrentaban una amenaza seria que las obligara a sacrificar su autodeterminación sexual." Finalmente escribe la frase "admin istrando j usticia en nombre de la Repúbl i– ca y por autoridad de la Ley" y acto seguido resuelve: "ABSOLVER a Diego Alberto de los cargos por los que se le llamó a juicio." ¿Qué decir respecto de la sentencia de este juez, que rea lmente es un buen tipo? Al respecto, podríamos ponerlo a conversar con el salvamento de voto del Magistrado Sig ifredo Espinosa Pérez, quien en un caso sorprendentemente simi– lar al que está resolviendo esta tarde nuestro Fernando, señaló: "...ese tipo de exigencias muestran una marcada discriminación de gé– nero, evidentemente anclada en tópicos del pasado que se creian ex– purgados, uno de los cua les, por señalar apenas el de mayor ocurrencia, refería casi como verdad apodíctica que si la mujer era accedida el lo necesariamente obedecía a su querer, o cuando menos, a que no rea lizó lo suficiente para evitarlo, con lo que se facultaba esa doble victimi– zación que tanto daño causó y evitó las más de las veces la efectiva denuncia de delitos del tenor del examinado... ... La dignidad de la mujer, y en general de las víctimas de esta suerte de ilicitudes, reclama de una mayor comprensión de su drama, que no parta de verdades apriorísticas y consulte la verdadera naturaleza de lo sucedido." Tiene razón el Magistrado Espinosa Pérez. Es inocente, casi equivocado, pen– sar que los estereotipos van a desaparecer de nuestra cultura popu lar. Ahí esta– rán y es una ardua tarea la que tenemos por delante para erradicarlos. Cuando los directores de las agencias de medios pongan a los hombres a cargar las lavadoras junto con las mujeres, cuando los dueños de las discotecas no anden pregonando que el las son violadas porque los provocan a ellos, cuando la infi-

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