Así es la discriminación La balada de un juez cualquiera Gab
Así es lo discriminación La rabia le dura hasta el último bocado del desayuno. Solo hasta que está sentado en su carro empieza a olvidar lo leido en la prensa. Decide alegrarse el día con música. A Fernando, el juez cualquiera, lo que le encanta es el vallenato. No tanto el nuevo sino el de antes, el que ya va adquiriendo el estatus de clásico. Mete un disco en la ranura de la radio y de los parlantes del vehículo sale esta estrofa: "Yo sé bien que te he sido infiel pero en el hombre casi no se nota pero es triste que lo haga una mujer porque pierde valor ymuchas cosas" Y efectivamente, el canto del juglar de la Junta logra alegrar a nuestro juez. Silba animado y lleva el ritmo de la canción dando golpecitos en el timón. La repite una y otra vez hasta que, luego de lo que parece un penoso arrastrarse por las calles y avenidas de la ciudad, fina lmente llega al Complejo Judicial de Paloquemado. Es la hora de trabajar. Al cruzar la puerta de la oficina, nuestro Fernando se viste mental– mente con la toga que pertenece a su cargo. Adopta el gesto adusto que se corresponde con la digna tarea de impartir justicia. Porque de eso se trata la ardua tarea de ser juez ¿no?: desha– cer agravios, enderezar entuertos, socorrer viu– das, limpiar la tierra de gigantes y malandrines;2 en suma, materializar lo justo. Se sienta ante su escritorio y comienza a despachar, uno a uno, los mi les de asuntos que tiene a su cargo. Deshacer agravios, enderezar entuertos, socorrer viudas, limpiar la tierra de gigantes y malandrines'; en suma, materializar lo justo. Mientras Fernando trabaja juiciosamente, aprovechemos para decir cuán fuertemente impregnado está este funcionario de sus experiencias matutinas. Aunque -ya quedó constancia de ello- es un buen hombre que se inclina por la protección de los derechos de las personas, años y años de comerciales de detergentes, de noticias y de canciones, han contaminado sin que él lo sepa su 2 "-¿Observas, Panza amigo -decía D. Quijote-, qvéhermoso oficio y aun salvdable es este qve yo ejercito y en qve tú me sigues como satélite? Andamos todo el día desfaciendo agravios, enderezando entuertos, acorriendo •1iudas, limpiando la tierra de gigantes y malandrines..: Capitulo VI de la "Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha" de Don Miguel de Cervantes Saavedra. 13
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