Informe final de la Comisión de la Verdad, sobre los hechos del Palacio de Justicia

Jorge Aníbal Gómez Gallego, José Roberto Herrera Vergara, Nilson Pinilla Pinilla 131 escalera que conducía a la azotea, donde los reunieron con los magistrados Fabio Calderón Botero, Pedro Elías Serrano Abadía y Darío Velásquez Gaviria, de la Sala Penal; Ricardo Medina Moyano, Carlos Medellín y Alfonso Patiño Roselli, de la Sala Constitucional, y Fanny González de Franco y José Eduardo Gnecco Correa, de la Sala Laboral, así como con los magistrados auxiliares Emiro Sandoval Huertas y Julio César Andrade y siete auxiliares judiciales: María Janeth Rozo Rojas, Isabel Méndez de Herre- ra, María T. Muñoz de Jiménez, María Cristina Herrera Obando, Beatriz Moscoso de Cediel, Libia Rincón Mora y Nury Soto de Piñeres. 86. De los despachos de los magistrados de la Sala Constitucional estaban las secretarias Lyda Mondol de Palacios, Ruth Zuluaga de Correa y Rosalía Romero de Díaz. De la Sala Laboral se encontraban en ese piso el magistrado auxiliar Jorge Alberto Correa Echeverri y los secretarios de los despachos Hermógenes Cortés Nomelín, Cecilia Concha Arboleda; también había algunos visitantes. 68 Es posible que todas estas personas, junto con los escoltas de los magistrados, Jaime Benítez Prieto y Libardo Durán, así como los guerrilleros y otras personas que posiblemente se encontraban en el cuarto piso, hayan muerto en el marco de las explosiones producidas para facilitar la operación helicoportada. Los cuerpos se hallaron calcinados. 87. El ingreso de los tanques por el sótano y la puerta principal del Palacio de Justicia, las explosiones indiscriminadas y los disparos desde fuera y dentro del edificio, todo ello en un lapso muy corto desde el inicio de la violenta toma, determinaron que la situación se tornara en extremo grave y desesperada para quienes se encontraban dentro del Palacio de Justicia. La guerrilla se concentró en dos puntos principales desde ese momento: uno en el cuarto piso, al mando de Otero, y otro en el tercero, con Almarales al frente. 88. Varios de los rehenes que se encontraban en el tercer piso evocan lo que han coincidido en llamar “la letanía” que el magistrado Reyes Echan- día repetía incesantemente: “¡No disparen, por favor, somos rehenes, soy el Presidente de la Corte!”, y en la respuesta consistente en bombas y disparos provenientes de los tanques que estaban en el primer piso. 69 Agregó luego a sus ruegos que necesitaba la presencia de la Cruz Roja, que necesitaba mé- dicos porque había con él dos mujeres embarazadas que requerían atención médica, pero la respuesta siempre fue la misma. 68 Behar, óp. cit., pp. 157, 159, 160; Jimeno, óp. cit., p. 93; Echeverry y Hanssen, óp. cit., p. 31. 69 Declaración de Jorge Valencia Arango en entrevista con la Comisión de la Verdad.

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