Informe final de la Comisión de la Verdad, sobre los hechos del Palacio de Justicia

Informe final de la Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia 104 55. Algunas fuentes afirman que tal esquema excepcional de protección obedeció exclusivamente a una medida coyuntural originada en la visita del presidente francés, François Mitterrand, en octubre de 1985. 42 En la en- trevista sostenida con la Comisión de la Verdad, Betancur Jaramillo señaló: “En esos días teníamos una gran vigilancia. El presidente Mitterrand estaba por aquí, entonces había vigilancia por todos lados”. 56. Otra hipótesis que se esbozó en entrevistas realizadas por la Co- misión de la Verdad indica que el retiro de la protección se pudo presentar como resultado de la combinación de la ingenuidad del Estado al asumir que el M-19 habría desistido de seguir adelante con la toma por el descubri- miento de los planes por parte de la fuerza pública, sumada a su marcado desinterés de proteger efectivamente a los miembros del Poder Judicial. La entonces Fiscal del Consejo de Estado Clara Forero de Castro señaló a la Comisión que “los días anteriores a la toma habían puesto mucha vigi- lancia en el Palacio y a veces la gente se molestaba. Para el 6 de noviembre había disminuido mucho la vigilancia. La gente decía: ‘Como todo aquí en Colombia, se cansaron de vigilar’”. 57. Existe también la hipótesis llamada “de la ratonera”, 43 según la cual el retiro de la protección especial fue un acto deliberado de algunos miembros 42 En este sentido, afirma el Tribunal que “coincidencialmente con estos hechos, el día 18 de octubre estaba señalado para iniciar la visita a Bogotá del señor presidente de Francia, François Mitterrand, lo cual ha dado lugar a la creencia generalizada y arraigada de que las medidas de seguridad adoptadas en el Palacio de Justicia tuvieron como única justificación dicha visita oficial”. Véase también Peña, óp. cit., p. 26. 43 Se ha dicho que la edificación del Palacio era una caja en otra caja, dado que entre las fachadas y las oficinas quedaba un espacio de “pasos perdidos”, lo que dificultaba la salida de quienes estaban dentro y, además, sólo tenía el acceso y salida de los vehículos por los garajes y la entrada y salida de personas por la puerta principal. Según expresó la Comisión de la Verdad en su “Informe preliminar”: “Hasta ahora no se ha hallado una prueba directa de que el retiro de esa vigilancia especial, cuando más se necesitaba mantenerla y aún reforzarla, fue intencional- mente dirigido a facilitar el ingreso del M-19 al Palacio, para allí aniquilar a los asaltantes. Pero la Comisión de la Verdad recibió exposiciones, y así consta en otros medios, de quienes creen la versión, de que algunos con capacidad de decisión en la Fuerza Pública quisieron hacer expedito el ingreso de sus odiados contendientes a lo que consideraron una ‘ratonera’”. En el mismo sen- tido, véase Polanía Amézquita, Salin. Mateo Ordaz en el holocausto . Bogotá, 1995, p. 82; Diario 5 p. m. “Asaltantes vestían prendas militares”, 6 de noviembre de 1985, p. final: “Normalmente la vigilancia la prestan tres celadores en la puerta principal, otros tres en los parqueaderos, y cinco que hacen un recorrido permanente por todas las instalaciones”; El Espacio . “Dios mío, esto es una guerra”, 7 de noviembre de 1985, p. 5: “Tres policías solamente constituían toda la guardia de seguridad en los alrededores del edificio del máximo organismo del poder judicial al momento de irrumpir el comando suicida”.

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